La reelección de Barack Obama

El resultado de las elecciones presidenciales en Estados Unidos tiene implicaciones a varios niveles. Aquí no hubo un enfrentamiento ideológico serio y mucho menos propuestas distintas. Las diferencias fueron matizadas y sin mucha sustancia. Ambos candidatos se movieron hacia un centro político tradicional, con importantes alianzas con los sectores del gran capital. Evidentemente, Obama tiene un carisma natural que apela a sectores importantes de la sociedad, incluyendo a  las mujeres y los hispanos e hispanas. Mitt Romney hizo un gran esfuerzo por comunicarse mejor y acercarse a los sectores medios y pobres, pero su ascendencia aristocrática y de multimillonario no logró entusiasmar a la gran masa votante. Un sector importante del Partido Republicano le hizo brazos caídos.

Desde el punto de vista estrictamente electoral Michelle Obama fue un factor decisivo. Ella es querida y apreciada por el electorado norteamericano, aun por sectores moderados republicanos. Pronostico que será en algún momento en un futuro no muy lejano candidata a la presidencia de los Estados Unidos. Ella tiene una sólida formación académica y ahora, con su particular estilo y despliegue, ha logrado que el público norteamericano la quiera.

Los otros dos factores cruciales en la campaña presidencial de Obama fueron Bill Clinton (que ahora es su gran promotor y consejero) y Colin Powell, el militar de carrera afro-americano, cuyo endoso público de la candidatura de Barack Obama constituyó un apoyo bien efectivo. Recuérdese que Colin Powell fue secretario de estado de George W. Bush, y renunció por la manipulación del vice-presidente Dick Cheney para intervenir en Irak. Me arriesgo a sugerir que puede ser el próximo secretario de estado de Barack Obama. Huelga decir que Hilary Clinton sale de la secretaria de estado, y que recibirá como premio de consolación una magistratura en la Corte Suprema de Estados Unidos.

Es importante subrayar que hay dos sectores que jugaron papeles muy ambiguos en esta elección presidencial, y para el congreso nacional y el senado. Se trata del "Tea Party", grupo ultra-derechista en el Partido Republicano que promovió sus propios candidatos y la derecha evangélica, con todos sus matices. Paul Ryan, el candidato a vice-presidente de Mitt Romney, resultó ser un factor negativo. He sostenido que Romney tuvo que ceder a la presión de escogerlo como candidato vice-presidencial pues el liderato tradicional republicano lo dejó solo. Ryan es demasiado ultra conservador aun para sectores moderados dentro del Partido Republicano. Romney necesitaba un moderado carismático para balancear la dupleta presidencial.

La derecha evangélica navegó en dos corrientes difíciles. Primero, quiso enfrentar a Obama (sobre todo por asuntos éticos y de sexualidad humana) y el resultado fue una consolidación de sectores liberales cristianos y librepensadores seculares que endosaron a Obama. Ello incluye una clase artística militante. De hecho, de acuerdo con analistas políticos la derecha evangélica ha disminuido como fuerza política en estas elecciones nacionales y locales.

Hay un factor que lamentablemente sigue siendo crucial en Estados Unidos: el racismo. Que todavía ilustrados periodistas de las grandes cadenas televisivas destaquen el porcentaje del voto blanco comprueba que hay importantes resistencias a candidatos, a cualquier puesto, si la persona es de "color". Y más aun, que el racismo no disminuye sino que crece en este país.

¿Cuáles son algunos de los asuntos que Barack Obama debe enfrentar?

Tiene que responder a la población hispana, y particularmente a las personas indocumentadas, con una ley de inmigración seria y efectiva. En estas elecciones se movió en terrenos muy ambiguos, y ciertamente oportunistas. Necesitaba ser reelecto y no quiso revolver el avispero. Pero esa reforma se tiene que dar, y él lo sabe.

Su política exterior se ha centrado en el Medio Oriente. Latinoamérica y el Caribe ha sido muy relegada como región. Se podría decir que no varió mucho en relación con las posturas de George W. Bush. Hasta se mantuvieron los mismos funcionarios y embajadores, con señales evidentes de posturas poco dialógicas con los regímenes más importantes de la región. Aún el proceso de paz en Colombia adolece de un endoso serio de parte de los Estados Unidos.

Hay, además, tres asuntos que son presionantes: Medicare, las fuentes alternativas de energía y el apoyo a investigaciones científicas en el área genética. Un número significativo de ancianos le votaron en contra a Obama porque no saben que va a pasar con el Medicare y los planes médicos. En el área de las fuentes alternativas de energía se habla mucho de apoyo, pero no se dan pasos convincentes y firmes. Los temas de investigación científica en el área genética siguen oscilando entre el tabú y el miedo. El tema es complejo.

Finalmente, pareciera que Barack Obama pudiera ser más audaz en un segundo término en algunos de estos asuntos y otros que están pendientes. Hay que recordar que la Cámara de Representantes la seguirá controlando el partido Republicano. Y las fuerzas detrás del liderato republicano allí es ultra-conservadora. Un ejemplo basta: oposición militante a normalizar relaciones diplomáticas y comerciales con Cuba. No hay que llamarse a engaños.

Lo único que yo le pediría a Obama es que no se meta en aventurismos militares. Todo lo contrario, que demuestre que el premio Nobel de la Paz, que le dieron por equivocación, lo puede reclamar todavía con fuerza moral, espiritual y política. Ojalá afirme su voluntad con esos valores. 


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