Patriot Act o “Lo que es igual, no es trampa”


Los gobiernos de los Estados Unidos de América tienen más de un siglo espiando descaradamente en Venezuela pero, seguramente fue desde la época de la dictadura del sátrapa Juan Vicente Gomez, (1.912-1.935), con la llegada de las empresas petroleras al territorio venezolano que la actividad de espionaje de los Estados Unidos se desarrollo con intensidad, con el fin de asegurar los negocios de la Standar Oil of New Jersey ( Creole Petroleum Corporation) y sus socias y defender al dictador de las montoneras de Arevalo Cedeño y el Mocho Hernandez, las invasiones del general Delgado Chalboud (padre) y las insurgente juventud de la “Generación del 28”, pero la actividad de los espias gringos – y de otros Estados de Europa -, se extendió libremente en el Estado y la sociedad venezolana, durante la Segunda Guerra Interimperialista Mundial (1.939-1.945) – a la cual fue arrastrada la extinta Unión Sovietica – por la lucha contra los espías alemanes dedicados a sabotear las lineas suministro de patróleo y derivados, actividad que continuó con la asesoría y entrenamiento de la Seguridad Nacional de la dictadura de Marcos Perez Gimenez y, aun más, con el control de los organismos de inteligencia militar y política de la Cuarta República en la lucha contrainsurgente, llegando a colocar en lo más altos cargos de la Policia Política, la DIGEPOL, espías al servicio de la Agencia Central de Inteligencia, CIA, como el Mono Navarrete y a Luis Posadas Carriles, autor de la voladura del avión de Cubana de Aviación, en 1.986, en Barbados.

Pese a su experiencia y a sus profunda implantación en las Fuerzas Armadas y el mando policial venezolano, los expertos espías nusamericanos, no pudieron evitar la rebelión popular del 27F/89 y ni neutralizar a tiempo, la insurgencia civico-militar del 04F/1992 ni, mucho menos, impeder la derrota electoral de las elites corruptas de la Cuarta República el 6 de diciembre de 1.998, a manos del joven Teniente Coronel bolivariano, Hugo Rafael Chávez Frías; perdiendo así, una importante base de inteligencia, cuyas operaciones alcanzaba parte de la Cuenca del Mar Caribre y el norte de Suramérica.

Esa derrota estratégica, acrecentada por la expulsion de la Misión Militar del Fuerte Tiuna (2004) y de la estación de la DEA (2.006), acrecentó la labor de reinfiltración de agentes y el reclutamiento de informantes y elementos operativos que estuvieron muy activos en todo el proceso de desestabilización y subversión iniciado con la Huelga Politica-Sindical-Patronal contra las 49 leyes Habilitadas (Diciembre 2000), el Golpe de Estado del 11A/2002, el Golpe Patronal-Meritocrático Petrolero (Dic/2002/Feb/2003), con su variante de la agitación militar en la Plaza Altamira, de Caracas y los Referendos Consultivos y Revocatrorio; todos ellos derrotados por la sagacidad y firmeza política del Comandante Inmortal, Hugo Chávez Frias; hechos que fortalecieron las fuerzas revolucionarias y condujo a la Secretaria de Seguridad Nacional del gobierno de los Estados Unidos a crear en el año 2009 un Escritorio Venezuela, con el fin de integrar toda la labor que desarrollan las agencias de espionaje usamericanas que operan en Venezuela, en un solo programa de trabajo con vista a provocar, por cualquer medio, el derrocamiento de la revolución bolivariana o, por lo menos, acosarla y presionarla incesamentemente, hasta debilitarla y aislarla, con el fin de facilitarle el trabajo de los factores que, subordinados conscientemente a esa extrategia usamericana o, coincidiendo con esos propósitos por ser ello favorables a su interes de regresar al Poder en Venezuela, colaboran activamente con la línea desestabilizadora desarrollada por el espionaje usamericano contra el gobierno y el pueblo venezolanos en revolución.

En ese contexto, la captura de un mercenario solitario de nacionalidad norteamericana el pasado año 20012 en el Estado Táchira, la expulsion de los miembros de la Agregaduria Militar de la Embajada por sus labores de reclutamiento de militares activos (Mar/2013), y ahora, la detención del ciudadano usamericano Timothy Hallet Tracy, conectado con grupos de choques de JAVU de Julio Rivas, M-13 de Dixon Moreno, Voluntad Popular de Leopoldo Lápez y Primero Justicia de Briquet; junto con la unificada y concentrada ofensiva de toda la canalla mediática usamericana contra el presidente Nocolás Maduro y el CNE, luego dela victoria bolivariana del pasado 14A/2013, no son más que variantes de los diversos medios de actuación del espionaje usamericano, ya denunciado por el periodista australiano Julian Assange en el portal Wikileak, pero cuyos soportes lo constituyen los posibles elementos operativos venezolanos que, dentro del aparato militar, de inteligencia y policial del Estado Venezolano y sus otras áreas de seguridad nacional, (Petroleo, electricidad, transporte, bancos, alimentos) cumplen una una actividad de apoyo a la estrategia desestabilizadora del espionaje usamericano.

Conforme a todo lo anterior, frente a las acciones contra la seguridad del Estado que desarrollan los espías enviados del norte, el gobierno bolivariano tiene la obligación constitucional y legal y el deber político de defender a la Nación Venezolana de estas acciones ingerencistas y desestabilizadoras de los espías al servicio del gobierno de los Estados Unidos de América y sus agentes políticos internos, por lo que deben tomarse todas las medidas que correspondan, para lo cual propongo a los honorables diputados y las honorable diputadas de la Asamblea Nacional, homologar el sistema jurídico vigente en los Estados Unidos de América para combatir los actos de espionaje, terrorismo y contra la seguridad del Estado, mediante la aprobación de una ley igual a la Patrioc Act, la cual le ootorga a los jueces, fiscales y a las fuerzas armadas, cuerpos de inteligencia y de policia, la más amplia facultad discrecional para investigar individuos nacionales y extranjeros dentro y fuera del territorio de los Estados Unidos, allanar residencias sin autorización judicial, vigilar sin acusación previa, interceptar comunicaciones postales y electrónicas públicas privadas de ciudadanos nacionales y extranjeros, clausurar sitios en la webs, detener personas sin orden judicial, incautar propiedades, mantener incomunicado a detenidos, interrogar sin garantias procesales, basándose en la sola existencia de indicios y presunciones de actos contra la tranquilidad pública, la seguridad del Estado y de terrorismo. “Lo que es igual, no es trampa”.

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