Obsolescencia

El sistema capitalista actualmente se basa en un principio, el crecimiento económico ilimitado (con la correspondiente acumulación de fortunas cada vez mayores en las manos de unos pocos). Para que este crecimiento se logre los empresarios llevan décadas aplicando dos métodos: la obsolescencia real y la obsolescencia percibida. Juntas forman la obsolescencia planeada.

La obsolescencia real consiste en fabricar productos que duren poco tiempo, sólo el suficiente para que el usuario se enamore de éste y, cuando deje de funcionar, vaya corriendo a comprarse otro. Aunque ustedes no lo crean, las computadoras, los televisores, los reproductores de música, los DVD players, los teléfonos celulares, etc., etc., son todos hechos para durar un tiempo determinado y después fallar. Los bombillos fabricados a comienzos de los años 20 duraban un promedio de 2.500 horas encendidos antes de quemarse. Actualmente solamente duran un promedio de 1.000 horas. Incluso los automóviles son más frágiles hoy en día, tanto en su carrocería como en su motor. Las impresoras de computadora tienen un chip que cuenta la cantidad de hojas impresas y, que al alcanzar cierto límite, 1.500 hojas por ejemplo, ordena al aparato dejar de funcionar, aún cuando todas las demás partes estén bien.

La obsolescencia percibida es la forma en que las campañas publicitarias, evidentes o subliminales (como las que se hacen a través de películas y series de televisión), convencen a los consumidores de que ese producto que tienen en su casa, aunque todavía funcione perfectamente, está caducado, está obsoleto, y que deben remplazarlo por otro nuevo y más moderno, supuestamente mejor, para ser así más felices. De esa forma el televisor de plasma 2D es sustituido por uno 3D y el automóvil del 2010 por uno 2013.

Todo esto tiene como simple propósito vender, vender y vender más. Así las empresas crecen y sus accionistas se hacen más ricos. ¿Tiene eso algo de malo? Sí, dos cosas: 1) es una manera de esclavizarnos. Trabajamos con el principal fin de tener dinero para comprar nuevas cosas que no nos hacen más felices. 2) el impacto ecológico de ese modelo económico es inmenso. Los recursos naturales no son infinitos. El petróleo no es infinito. La basura que queda como producto final de nuestra economía está cubriendo el planeta. Las fábricas constantemente expulsan sustancias tóxicas a la atmósfera y a los ríos, lagos y océanos.

Le dejo a usted la reflexión final. ¿Es correcto este sistema económico? ¿Es sostenible?


[email protected]

Esta nota ha sido leída aproximadamente 821 veces.



Recomienda la lectura de esta nota a través de las redes sociales




US Y /tiburon/a168928.htmlCUS