Hasta cuándo los gringos

Ahí está Siria en la mira para cerrar el círculo del dominio en el Medio Oriente. Solo les quedaría Irán como piedra en el zapato. No hay como soltar una bomba de gas cualquiera para que los norteamericanos corran a defender lo que nadie les está amenazando.

No tenemos idea de quién es Bashar Al-Asad ni queremos cometer la impudicia de opinar sobre lo que ignoramos. Lo que sí tenemos claro es que todos los países tienen el derecho soberano de dirimir solos sus asuntos internos.

La lista de las intervenciones, las guerras y las agresiones injustificadas es tan larga, que hay que pensar que los norteños son reiteradamente idiotas para comerse siempre el mismo cuento de que pelean para defender su seguridad y sus sagrados intereses. Casi todos los países involucrados en conflictos bélicos tienen armas químicas. ¿Acaso no las tiene y las usa Israel a su discreción? ¿Qué sustancia fue aquella tan horrenda que marcó para siempre la piel de los vietnamitas? ¿Crema hidratante? Su cinismo no tiene parangón.

Siria tiene como "vecinos" a la agringada Turquía, a los humillados iraquíes, los bombardeados libaneses, los sumisos jordanos y, por supuesto, los poderosos israelíes. Casi que una isla en el propio Medio Oriente y con salida al mar Mediterráneo. Sometiéndola, queda en solitario la irreverencia iraní.

Al Gobierno sirio tiene que legitimarlo o derrocarlo, si ese fuese el caso, el pueblo sirio. Más nadie tiene ese derecho. Es como pretender que, como casi nunca nos caen bien los mandatarios colombianos, pidamos a una potencia extranjera que venga a meter sus manos ahí. El lacayismo internacional es cada día más oprobioso. La genuflexión europea es tan condenable como la tibieza de Rusia y China para ponerle un parado a las pretensiones norteamericanas.

La ONU, una vez más, hace su papel de jarrón desubicado, incapaz de una acción contundente de defensa de la soberanía de la nación árabe. Ahí está de nuevo un pueblo, con inmensas riquezas arqueológicas, con importante ubicación geopolítica, inerme e indefenso frente a la armada y la aviación más poderosas del mundo, prestas a pisotearlo en nombre de una libertad salida de un laboratorio de guerra.

Mariadela Linares
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