¿Ministros, puedo decirles: es la alimentación estúpidos?

Entiendo que la lucha política tiene la posibilidad de plantearse y desarrollarse en varios escenarios. Uno de esos escenarios; tal vez el más acorde con el sentido de la actividad política, tiene su lugar en la calle. Otro importante escenario, tiene su ámbito en los medios de comunicación, no tanto porque son responsables de informar sobre lo que sucede políticamente en la calle, sino porque su poder le ofrece la fuerza suficiente para ser actores político de importancia y ttratar de imponer su política e intereses al resto de la sociedad.

Un escenario alternativo que no agota la diversidad de espacios, suele combinar los medios de comunicación y las necesidades de las personas. Ahí en ese espacio, que no es necesariamente la calle se juega duro tras una opción de poder.

La oposición, después de las grandes movilizaciones que llegó a promover durante el lapso del 2000 y 2002, que definitivamente colocaron contra la pared al proceso revolucionario, perdió la calle y aunque ha insistido en algunos momentos en usar este escenario para buscar una ruta que le permita un regreso al gobierno, definitivamente no tiene calle. La clausura de la marcha prevista para el 23 de enero es una demostración de una debilidad, más no una falta de poder.

Frente a esa debilidad, la oposición ensaya o selecciona otros instrumentos y espacios en los cuales tiene fuerza y poder para quebrar el proyecto bolivariano. Aunque el proyecto bolivariano percibe con claridad los escenarios que toma la derecha, no parece tener toda la claridad que se requiere.

II

Es célebre, el cartoncito mostrado por un asesor de Bill Clinton, cuando frente a los rodeos que daba el candidato, hablando sobre asuntos de escasa importancia electoral; el asesor angustiado, tuvo que exigirle al candidato que debía dejar esos asuntos y centrar su discurso en el ámbito económico. Esa angustia del asesor termino en un cartoncito (chuleta) con la frase: “Es la economía estúpido”.

Observo por los medios de comunicación de la revolución situaciones en las cuales se nos dan noticia sobre los decomiso de grandes cantidades de alimentos de primera necesidad que están bajo la condición de acaparados. Estas incautaciones son muy irregulares o fortuitas. A pesar del esfuerzo que no parece ser muy orgánico, la gente percibe que no hay alimentos en los supermercados y este malestar se transfiere automáticamente contra el proceso bolivariano. Se acapara y los medios de comunicación que dirigen a la oposición, juegan para cobrar. Promueven la escasez de alimentos y esto genera compras nerviosas que unido al proceso de acaparamiento, crea el clima político que la oposición no puede construir movilizándose en la calle.

Se percibe que hay en el gobierno cierta conciencia del fenómeno, pero no toda la que se requiere y uno se ve obligado como a sacarle el cartoncito a los ministros para decirle, tomando la referencia con Bill Clinton: Es la Alimentación estúpidos. La confrontación está centrada en este ámbito y con ello, la oposición no está generando una estrategia nueva. Ahí está el ejemplo de Chile y este asunto, aunque ha estado presente en otros momentos, cobra ahora mayor sentido y es fácil ubicarlo como el terreno que la oposición ha tomado para confrontarse con las fuerzas revolucionarias.

Si es así; la movilización de la fuerza revolucionaria orgánicamente debe ser enfocada fuertemente hacia ese escenario. Hay evidencia de una actuación del gobierno, pero persiste la campaña informativa por parte de los medios y persiste, como consecuencia del acaparamiento y de las compras nerviosas situaciones de escasez de alimentos. Es necesario dejar al comandante tranquilo en su proceso de recuperación sin hacerle mucho caso a las informaciones que genera los medios opositores y mover toda nuestra fuerza y energía hacia este escenario. Poner nuestro esfuerzo y energía para responder todo la información que genera la oposición sobre Chávez nos coloca en una posición desfavorable. Tenemos que dedicar esfuerzo a esto y mientras tanto, la oposición lleva la política de promover la escasez de alimentos y los empresarios lo acompañan con el acaparamiento.

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