La ausencia del Comandante Hugo Chávez i saber percibir el dolor en la conciencia pura

Ahora siento a pleno el límite de la vida

  y el dolor ha detenido al tiempo en un

  ardor eterno

                       Ernesto Sábato

Muy frecuentemente las lágrimas

son la última sonrisa del amor

                                                              Stendhal

      Cuando los sueños se hacen realidad, pero contrarios al deseo que desesperadamente esperamos positivo, nos hallamos es una especie de gruta encantada imagen que me hice hace algunos años, a la muerte de una ahijada que se considera santa en Las Carmelitas Descalzas donde estalagmitas doradas, i estalactitas planeadas, irisadas de misterios, alegrías, penas i dolores, desprenden las lágrimas que corren a formar un arroyuelo cristalino; es así porque alguna de esta perlas de agua salen por los conductos lagrimales, i otras humedecen ese interior que arbitrariamente junta en las paredes con reflejos de caverna, una conjunción de conciencia corazón que muchos llaman alma tal que la anatomía que aprendimos en las clases de esa materia, están relegadas o desplazadas por las ilusiones i las ideas que hacemos con nuestra filosofía de la vida. Entonces decimos que lloramos en silencio, como he hecho estas noches, por una ausencia, por la muerte de un ser humano que al decir de un talento como Shaw, no importa cómo muere un hombre. Lo importante es cómo vivió. Es frecuente escuchar que, después de muerto, todo el mundo era mui bueno, un ser especial; la madre considera que su hijo delincuente, era bueno en el fondo i procuraba hacerla feliz, porque desde los pensadores más clásicos, Cicerón por ejemplo, la vida del muerto está en la memoria del vivo.

     Por esto, se inventan tantas cosas alrededor, del único misterio que nunca alcanzaremos a resolver o aclarar los mortales, lo cual hace que nunca olvide estas reflexiones de Goethe: La imagen de la muerte no es causa de espanto para el hombre culto ni se ofrece como último término al creyente. Por ella el primero aprende a conocer la vida en su provecho y, en el segundo, espera un más allá de eterna dicha, animándole en sus días de tristeza y de dolor. Para uno y para otro, la muerte viene a ser vida. No olvidemos, entonces, el tiempo o los tiempos en los que vivió este autor, por lo que habla de hombre culto, donde nosotros colocamos simplemente al común de los seres humanos, aunque el creyente, también común, padece las falsedades de las religiones, algo respetable, aunque en  algunos encontramos que el verdadero descanso está en la desaparición i el olvido de este mundo, casi un microcorpusculo espacial del cual, como dice Hawking, no sabemos si dios se ha percatado de nuestra existencia. Por eso, con el perdón de una gran mayoría, vuelvo a la realidad que nos toca, i consciente de que ha muerto, no solamente un hombre bueno en el sentir de la humanidad consciente i en el panorama intelectual de la ética filosófica i la historia. Entre las tantas, frases que expresar nuestro más profundo sentir, cuando las lágrimas se hacen palabras, he encontrado como la más sintética, cierta i mejor, con la cual mi amigo Gastón Guisandes inicia su estupendo editorial de ayer: Murió y nació a la Historia o la de una mujer extraordinaria, la misma que clamaba el año dos mil esto es un golpe de Estado, dijo ahora: Chávez amado presidente.  Siempre estarás en nosotros, fuiste nuestro segundo Libertador y la patria libre y soberana que nos dejas i muchas otras valiosas que comentaré, cuando no haya de anteponer lo literario a lo cotidiano de la lucha revolucionaria, dejando constancia con Séneca que Morir a tiempo es vivir en la eternidad. I la revolución de Chávez, está sembrada en el mapa de nuestros cerebros i corazones.

      Hugo Chávez, fue hecho con la misma arcilla de los héroes de la Independencia, quienes junto al Sol de América, seis países libertó del Imperio Español, i nos ha puesto, siguiendo la senda que señaló el talento, el pensamiento i la espada de Simón Bolívar, en la ruta de acabar con los Imperios actuales. Consciente de que nada es perfecto en esta vida o en el Cosmos, sintiendo el dolor de una ausencia maravillosa, un presidente único en la era republicana, aunque tuviese pequeños entuertos como consiguió doquier Don Quijote con o sin La Mancha, tomo este bello cuarteto de Gabriela para concluir lo que se dignifica o enaltece con amor:

Te digo que era bueno, te digo que tenía

el corazón entero a flor de pecho, que era

suave de índole, franco como la luz del día

henchido de milagro como la primavera

 

      Así fue Hugo Chávez Frías para su pueblo i para su Patria; la Patria Grande que el Supremo Libertador soñó hace doscientos años. Por eso, su obra que está a la vista de todos, realizada en apenas una década  plena de conspiración, de calumnias i mentiras ordenadas desde el Norte terrorista i genocida, le cabe ahora este pensamiento de Tolstoi: La muerte no es más que un cambio de misión.

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Roberto Jiménez Maggiolo


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