La maldición del agua

Después de la tragedia consecuencia de las cruentas lluvias de diciembre de 1999, nuestro estado Vargas quedó convertido en un caos. Más del 70% del acueducto fue arrastrado por las aguas; Hidrocapital, al mando de Jacqueline Farias, se empeñó en recuperar del acueducto.

Las fallas en los servicios de suministro de agua potable y recolección de las aguas servidas eran frecuentes, pero explicables y usuarias y usuarios comprendíamos las dificultades. No olvidamos las largas suspenciones del servicio debido a la sequía que azotó al país y de los frecuentes reportes enmarcados en la campaña Camatagua se está secando. Estamos seguros que nada más grave hasta entonces nos ha ocurrido: La desvastación del acueducto y una sequía inclemente.

Sin embargo Hidrocapital supo enfrentar las crisis con la participación de las comunidades organizadas alrededor de las Mesas Técnicas del Agua, en las que se recogían los planteamientos de los diferentes sectores y se les daba respuesta técnica a los mismos; Hidrocapital organizaba cooperativas conformadas con gente de la zona y vimos avances excelentes en la prestación del servicio y la identificación de la población con su empresa hidrológica.

El Presidente Chávez permanentemente monitoreaba la labor de Hidrocapital y fue una pieza clave en la estrategia comunicacional; desde Aló Presidente impartía a la población y a la hidrológica instrucciones acerca del consumo correcto del recurso agua potable y del correcto manejo del acueducto, su mantenimiento y de las políticas participativas.

Eso ocurrió hace 14 años, se recuperó el acueducto y los niveles de los embalses que surten a Caracas y a los estados Miranda y Vargas son satisfactorios, sin embargo las irregularidades en la prestación del servicio se están haciendo más graves, incluso que en aquellos días aciagos.

Pero quizá lo más grave de todo es la actitud de la hidrológica y de quienes hemos confiado su manejo -entendamos que Hidrocapital no es una empresa privada, que sirve para darle beneficios a una reducida clase social y a los técnicos que la manejan- sino que por el contrario es nuestra, de la población en general y es en “beneficio general de los ciudadanos”, al menos eso quedó claro en el inicio de este proceso revolucionario y fue recogido en la Ley Orgánica para la Prestación de los Servicios de Agua Potable y de Saneamiento.

Sabemos que la hidrológica está en la obligación, según la ley, de garantizar el acceso de todos los ciudadanos a la provisión de los servicios de agua potable y de saneamiento y brindar un servicio de calidad, con eficiencia empresarial, confiabilidad, equidad, no discriminación y rentabilidad; la transparencia en las decisiones e imparcialidad de tratamiento a los ciudadanos y ciudadanas a quienes presta su servicio.

Sin embargo estamos siendo víctimas del incumplimiento de lo establecido en la Ley por parte de la hidrológica, al no prestar un servicio idóneo y particularmente en lo que respecta a la promoción de la participación de los ciudadanos y ciudadanas, a través de las Mesas Técnicas de Agua, en la supervisión, fiscalización y control de la prestación de los servicios. Más allá de que una comunidad posea o no una Mesa Técnica de Agua, la hidrológica debe informar de manera adecuada y oportuna acerca de los cambios que se susciten en la prestación del servicio y que afecten a las usuarias y usuarios.

El agua potable es un recurso insustituible, y esa condición se evidencia de manera dramática cuando se trata de los sectores más vulnerables de la población entre los que se cuentan los niños y niñas, tan suceptibles a las enfermedades que pueden ser originadas por la falta de agua potable. Esa es una razón más que suficiente para que quienes manejan la hidrológica comprendan la necesidad que tenemos en la población de ser informados a tiempo, para poder tomar las medidas preventivas al caso.

Finalmente algo que debe ser comprendido desde el punto de vista técnico y humano: La información disminuye la indefinición, esto es cuando la hidrológica nos informa, nosotros sabemos a ciencia cierta qué ocurre y hasta cuándo ha de ocurrir; simultáneamente reduce los niveles de angustia y de insatisfacción con respecto a la hidrológica Y AL GOBIERNO QUE LA CONDUCE. Cuando no somos informados, somos ignorados y esto nos retrotrae en la memoria a lOS años del Puntofijismo, en los que NO ÉRAMOS TOMADOS EN CUENTA y eso traiciona las espectativas acerca de la realidad del discurso de que PARTICIPAMOS DE MANERA PROTAGÓNICA.

Si reunimos lo antes expuesto, la política de no informar genera la siguiente promesa básica: EL GOBIERNO QUE NOS CONDUCE NO NOS TOMA EN CUENTA, ENTONCES ES MENTIRA QUE PARTICIPAMOS DE MANERA PROTAGÓNICA. Y este es sólo una de las introyecciones del usuario ante el DESABASTECIMIETO DE AGUA.

Ahora, en lo adelante nos mantendremos atentos a ver si los camaradas de Hidrocapital están dispuestos a cambiar su política comunicacional actual, tan divorciada de la Ley. No podemos ignorar los desaciertos en materia comunicacional y de información de esta hidrológica, ya que vulnera directamente las políticas del gobierno revolucionario, y nos hace presa de la contrarevolución, que en cada esquina pone como ejemplo “la maldición del agua”...



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