Desparasitar la Revolución

La revolución socialista del siglo XXI no solo carece de originalidad si no que calcada de procesos ya existentes o pasados por la hoguera del fracaso no soluciona nada en forma real si no sus aspectos emocionales encumbrados en la nube mágico-religiosa del deseo y la emotividad pasajera. El llamado socialismo científico de donde deriva este ensayo revolucionario a la cubana en la mayoría de sus componentes es un modelo de falsos supuestos donde se toma el pueblo como “conejillo de Indias” para la aplicación de medidas de carácter Politico-Economico dado el mensaje de una pandilla militar que interpreta la historia a la conveniencia de sus intereses de grupo más que de la practica e intereses de los dirigidos .La dictadura del proletariado se trastoca en dictadura militar y su consecuente militarismo. Toda la administración plagada de uniformados cuya mayor hazaña proviene de un pasado golpista ajeno al movimiento obrero y las organizaciones sindicales .El militarismo hoy día es mayoritario en el ámbito de la administración pública y su dirección usando además la figura civil del Presidente impuesto como un apego al civilismo cuando la verdad es todo lo contrario. El militarismo no es un factor creador de bienes en la sociedad y su razón de ser esta unido al Gasto Publico improductivo lo cual hace más antipática la pretensión de hacer la revolución cuando sus funciones de origen son los de la defensa de la patria.

El asunto entonces desde el punto de vista de la practica económica se complica cuando este estrato de la sociedad se hace eje decisorio de estas actividades para bajo un “internacionalismo” latinoamericano se desliza en un mar de ingresos petroleros como recurso para alimentar el “parasitismo externo” necesario para complementar la farsa anti-imperialista para elevar a términos de segunda independencia el desorden Politico-Economico en que nos sumimos cada día desde donde nos aprovechan nuestros asesores directos en primer lugar cubanos y por el otro los “fanáticos” del socialismo del siglo XXI que en sus naciones hacen todo lo contrario a lo que aplauden aquí .Claro la balanza comercial favorable a sus alabanzas nos hace pagadores constantes y sonantes y eso vale. En tiempos de Pinochet la República Popular de China mantuvo vigoroso comercio con este dictador sin importarle para nada el comunismo y los derecho humanos.

Esta revolución en consecuencia para estructurarse con seriedad proletaria debe en primer lugar NACIONALIZARSE y dejar el tutelaje en añejos consejos donde la prosperidad está ausente, deslastrarse de aliados de ocasión y producir internamente muchos bienes y servicios de calidad competitiva para la prosperidad de sus clases productivas con la mira puesta en la exportación de esos productos además de dar uso económico a su principal recurso negociable como es el petróleo dejando la vía del regalo para casos extremos si así lo aprueba el sistema y sus instituciones. En general solo si se purga la sociedad y se deshace de los parásitos que les producen la anemia recurrente podremos hablar de revolución a la venezolana lo demás son cuentos de cuartel vueltos a contar en el siglo XXI.

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