México

Encapuchados mexicanos logran en semanas lo que Felipe Calderón no quiso hacerlo en años

Lo que pasa en México por la guerra contra y entre carteles de narcotraficantes en donde participan las bandas estadounidenses CIA y DEA, es una muestra de la irracionalidad política ofrecida por el laboratorio de ensayos de Felipe Calderón quien inauguro tiempos de salvajismo, rompió la paz social e instauro la inseguridad que apunta a eternizarse con Peña Nieto, encargado de continuar con el tubo de ensayos conocido como plan Mérida, diciéndole al pueblo que ese es el mejor sistema hasta que llegue la democracia y la gloria ofrecida por los EEUU. Hace rato que México vive la decadencia de la democracia representativa, los mexicanos no tienen desde el TLC con EEUU, una ruta hacia la esperanza, sus gobernantes entregaron la soberanía alimentaria y ese es un problema de fondo que se complementa con la desmedida violencia que sufre el pueblo desde las armas estadounidenses adquiridas al otro lado de sus fronteras. Y se oculta algo más grave aún, México está siendo utilizado como centro de nuevas rutas para distribuir la cocaína al mundo partiendo del hecho que a EEUU no le interesa erradicar el negocio del narcotráfico sino controlarlo. En este contexto, agobiados por la violencia de los carteles, por la corrupción e ineptitud militar, por los falsos ofrecimientos de los gobiernos de México DF y Washington, enlutados por los más de 55.000 muertos, por los chantajes, secuestros, proliferación de bandas criminales organizadas, asistimos a lo que puede ser la solución a estos problemas de violencia extrema del narcotráfico importados desde Colombia por los carteles de EEUU, CIA y DEA. El pueblo mexicano se está organizando con los encapuchados más conocidos como milicias quienes empiezan a practicar la justicia del pueblo tal como lo hacen los pueblos indígenas de Ecuador, Perú, Bolivia. La justicia del pueblo es parte histórica de la vida campesina en México. Los encapuchados armados con machetes, escopetas, rifles de cacería y uno que otro fusil semiautomático controlan una decena de pueblos en el estado de Guerrero, a los desconocidos se les niega la entrada, hay toque de queda desde las 22:00 horas, hacen guardia en caminos principales y secundarios, en este proceso han capturado a más de 100 personas sospechosas de pertenecer a bandas del narcotráfico, se encuentran prisioneros en cárceles improvisadas su suerte depende del juicio público en donde los acusados comparecen ante el pueblo que son los jueces y jurados. Los encapuchados son pueblo; empresarios, campesinos, comerciantes, obreros, que quieren la paz y la seguridad para sus vecindarios. Las ciudades se levantan contra los carteles de la droga y criminales en una clara muestra de que “un pueblo unido jamás será vencido”. Este fenómeno de las milicias encapuchadas se riega como pólvora en México, algunas de estas milicias cuentan con el apoyo de las gobernaciones, alcaldías y policías locales “logramos reducir en días lo que el gobierno no pudo hacer en años” dicen los voceros de las milicias. En donde actúan los justicieros la normalidad empieza a aparecer; los rodeos se llenan de gente otra vez, las bodas se prolongan hasta la madrugada, las mujeres vuelven a lucir coloridos vestidos y los lugareños que antes eran extorsionados por los narcotraficantes ahora regalan alimentos a los encapuchados en los puestos de control. El recelo contra los forasteros y los ofrecimientos es alto, lo mismo pasa con los periodistas, militares y policías que no son de las comarcas, la gente desconfía de ellos. Para el 2006 cuando empezó la guerra contra el narcotráfico las ya decadentes instituciones políticas y públicas de México, se degradaron más aun; solo lugares como la capital permanecen militarizados fuertemente mientras en las zonas rurales el poder del Estado desaparece. Según estudios de los 55.000 asesinatos solo un 2% de ellos están resueltos judicialmente o investigados, el resto queda en la más absoluta impunidad como los cometidos por equivocación o corrupcion por las FFAA en las ciudades y pueblos mexicanos. [email protected]

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