¡Trump y su imagen de 'malote' que proyecta ante el mundo!

De Donald Trump se han escrito ya centenares de páginas por consagrados analistas de todo el mundo, bien por su fama como empresario exitoso, por cierto, nada honesto, y hay pruebas de ello, o como hombre político, que ha tenido la fortuna de ser electo dos veces presidente de Estados Unidos, hasta ahora el país más importante del planeta.

Trump, además como Jefe de Estado, ha sido también cuestionado infinidades de veces, a tal extremo que perdió la reelección una vez que ocupó la Casa Blanca por primera vez.

Propios y extraños han sentido que las políticas impuestas por Trump, desde su gobierno, más que ayudar a su país, a su gente de apie, los ignora y se olvida de ellos, como es el caso de tantos jóvenes que viven en situación de calle, producto del consumo desmedido de drogas, sin que intervenga el Estado.

A Trump tampoco se le ha visto colaborar con las naciones más vulnerables del mundo, por el contrario a éstas las ostiga, las asedia, bien con medidas coercitivas o con amenazas directas de ser invadidas por los marines, como es el caso de Venezuela, que desea verla de rodillas a los pies del imperio.

Todo esto no ha sido casual, Trump, como buen conocedor del marketing, ha venido apelando previamente a esos estudios que le permiten transar una ruta segura, sin obstáculos, para llegar a lo pudiéramos llamar el éxito, que es su meta.

Su carácter de hombre duro, despiadado, rencoroso, y porque no decirlo, sin escrúpulos, le ha permitido que el mundo lo vea con desconfianza, con marcado temor, pero al mismo tiempo con respeto.

Incluso, esa imagen de malo, malote, le ha servido para impulsar lo de nuevo a la presidencia.

Trump, haciendo un cuadro comparativo, en nada se parece a sus antecesores que gobernaron al país del "Sueño Americano", que ha resultado toda una farsa, alimentada solo por una política propagandistica, elaborada en los propios laboratorios del imperio.

Los grandes analistas ven a Trump como un personaje, además de egocéntrico, prepotente y humillante, también como un hombre pragmático, cargado de revanchismo, que piensa y actúa, como empresario que es al fin, en las ventajas y en los dividendos económicos.

Su perfil de 'malote' lo ha venido promoviendo de manera sistemática y deliberada por todo el mundo, para coincidir, al mismo tiempo, con lo fuerte que siempre ha sido EEUU, sobre todo en materia militar, en comparación con otras naciones.

Esa actitud, desde luego, tiene un motivo razonable, aunque pueda ser cuestionado, pues lo que se persigue es hacerle daño a esas naciones que le son incómodas a los intereses del imperio.

Trump quiere en los actuales momentos infundir con sus amenazas y más directamente con sus políticas coercitivas, temor en esas naciones que siente son enemigas de EEUU, finalmente tras el respeto.

Con sus mensajes desproporcionados primero las intimida, y si nota que no hay una repuesta inmediata que le sea favorable al imperio, entonces apela a las sanciones, amparadas en la mayoría de los casos en excusas injustificadas, que no tienen sentido, ni asidero.

Pero Trump va más allá. En el caso de nuestra nación, toda vez que ha visto que los venezolanos nos mantenemos firmes enfrentando el vendaval de sanciones, por demás criminales, y el bloqueo, ahora utiliza el poderío militar del imperio para amenazarnos.

No es de extrañar que el gobierno norteamericano se atreva a tanto, pues esas acciones desproporcionadas las ha venido aplicando desde hace varias décadas atrás, en perjuicio de otras naciones, incluso, asentadas en nuestro propio Continente.

Hay que aclarar que si Trump le da cumplimiento a lo que prometió en plena campaña electoral, que EEUU no participará en futuras guerras de manera directa, eso hace que estemos, al menos, un poco más tranquilos.

Volviendo al tema central, la imagen de 'brabucon' de Trump responde, sin temor a equivocarnos, a la debacle económica que vive actualmente el imperio.

EEUU siente que tanto China como Rusia, le están socavando las bases de su economía, de allí el interés que tiene Trump de hacer ver que el imperio va decidido camino a la recuperación, así sea violando los DDHH y pisoteando a las demás naciones.

El interés de Trump es lograr fortalecer el sitial que ha venido ocupando EEUU por tantos años, como país poderoso, aguerrido y temible.

De allí que su empeño por preservar ese gran poder, los ha llevado a imponer sus políticas coercitivas sin ningún temor ni reparo, en contra de naciones también desarrolladas y poderosas, militarmente hablando, como es el caso de China y Rusia. Esto, desde luego, es jugar con fuego.

Trump, al mismo tiempo y sin reparo, utiliza su debut como presidente por segunda vez de EEUU, para emprender la también en contra de sus países vecinos, caso específico de México y Canadá, con quienes siempre ha mantenido estrechas relaciones comerciales y convenios estratégicos.

Trump, para el análisis de un psiquiatra, pudiera pensar que no anda bien de la cabeza, pues no es normal que ande abriendo frentes por todas partes, y eso, al parecer, le es indiferente, le resbala.

Además de imponer severas sanciones contra los países de América Latina, entre ellos Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua, también la emprende ahora anunciando nuevos aranceles contra México y Canadá, incluyendo también a Brasil y Colombia.

Trump, no conforme con ello, asoma la intención de recuperar, desde luego que a la fuerza, el control del Canal de Panamá, todo porque desea evitar el flujo constante de los barcos de China, que vienen a nuestro Continente cargados de nuevos equipos, con alta tecnología, que afectan de manera directa el mercado propio del imperio.

Trump no llega solo hasta aquí. A la propia Europa le ha dado la espalda, incluso piensa anexar al territorio norteamericano, y así lo dijo, a Groenlandia, y la misma intención la tiene con Canadá, como lo aseguró también recientemente.

Desde luego, ha recibido respuestas contundentes y retadoras de los mandatarios de estos dos últimos países.

Quizás todo esto último forme parte de la estrategia de Trump, que al final lo que busca es crear temor en esas naciones, como lo hace el típico guapetón de barrio, con la idea de hacerlas sucumbir a los intereses de EEUU.

Ante esta situación estamos convencido que Trump no se saldrá con la suya, vemos, por el contrario, que cada día el imperio rueda por el despeñadero, mientras Rusia y China lucen cada vez más fortalecidas, gracias a su entereza y generosidad y por ser naciones amigas.



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Italo Urdaneta

Periodista, historiador y profesor universitario

 italourdaneta@gmail.com

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