Dejamos constancia que estas notas se escriben desde la situación actual de Nuestramérica. Sin embargo, además de hacer breves alusiones a vivencias de nuestros pueblos originarios, a experiencias de las seculares luchas populares en nuestras latitudes, y a ideas del Che y de Raúl Sendic Antonaccio, también haremos breves referencias a conceptos formulados por Maquiavelo, Marx, Lenin, Gramsci y Gandhi, que nos ayudan a pensar nuestra realidad.
Como lo hemos dicho en otros escritos, creemos que el Bloque necesario para intentar hoy y mañana superar el capitalismo en Nuestramérica, va mucho más allá de la clase obrera, y debe aspirar a incorporar también a (por lo menos parte de) los pueblos originarios, los movimientos campesinos, las cooperativas verdaderas, los sindicatos de asalariados, los movimientos negros y feministas, el movimiento estudiantil, a comunicadoras-es y sectores de las capas medias, que constatan que el capitalismo, con su individualismo egoísta de individuos aislados que compiten entre sí, sigue trayendo infelicidad a la Humanidad y (por la devastación y contaminación masivas que le son inherentes) amenaza la continuidad de buena parte de la vida en el Planeta; y por ello claman y están dispuestos a jugarse por un orden comunitario-ambiental poscapitalista que ponga en práctica diariamente el principio rector del Ecomunitarismo. Éste reza: "De cada un@ según sus capacidades y a cada un@ según sus necesidades, respetando los equilibrios ecológicos y la interculturalidad". Dicho principio habrá de aplicarse en cada una de las dimensiones del Ecomunitarismo, a saber, la Educación ambiental ecomunitarista (EAE) socialmente generalizada, la Economía comunitaria y ecológica, la Política de tod@s, la Comunicación horizontal y simétrica, la Estética de la liberación, y el Ateísmo no militante.
Como se sabe, la EAE es una educación problematizadora orientada al desarrollo integral de cada persona en el contexto de la vivencia de relaciones solidarias con las demás y con incesante mejoría de las condiciones socioambientales de la vida cotidiana, rumbo al Buen Vivir.
Para tanto se articula con las otras dimensiones.
La Economía comunitaria y ecológica basada en la ausencia de salario y de dinero y en la producción sostenible en el menor tiempo laboral posible, de carácter comunitaria y cooperativa y con gestión obrera y ciudadana de las grandes empresas estratégicas sostenibles, busca, en concordancia con el contenido y límites puestos por el principio rector del Ecomunitarismo, la satisfacción de las necesidades éticamente legítimas para el desarrollo integral de cada persona, en el contexto de una vida de frugalidad ecológica libremente asumida, y en la que cada persona pone lo mejor de sus capacidades al servicio de la construcción del Fondo Comunitario Común para que aquélla satisfacción sea posible. (Entre esas necesidades destacamos, por ejemplo, la alimentación agroecológica sin escaseces, la salud y educación gratuitas y de calidad, la vivienda digna y el transporte público sostenible, la cultura y el arte, la educación física y el deporte formativos-cooperativos, y el mayor tiempo libre posible para disfrutar de esparcimientos y/o de actividades no directamente "productivas").
La Política de tod@s asienta la vida política lo más posible en ejercicios de democracia directa (a través de asambleas, plebiscitos y referendos), para que la ciudadanía decida directamente sobre cuestiones capitales de su vida.
La Comunicación horizontal y simétrica pone en manos de las comunidades todos los medios de comunicación existentes o que se creen en el futuro (eliminando así el control capitalista sobre los mismos).
La Estética de la liberación a tod@s educa e incentiva para practicar actividades artísticas y para disfrutar las artes y la vida.
Y el Ateísmo no militante apunta, en un diálogo respetuoso y de largo plazo, a superar la alienación religiosa (al mismo tiempo en el que van siendo superadas las dimensiones profanas de la alienación inherentes al capitalismo, para usar palabras de Marx tras su asimilación de la crítica feuerbachiana de la religión).
Ahora bien, ¿cómo ir estructurando aquel Bloque orientado hacia el Ecomunitarismo?
A partir de la vida y experiencia de nuestros pueblos originarios la respuesta genérica a esa pregunta consiste en decir: practicando diariamente en todas las instancias una educación ambiental ecomunitarista que incentive la emergencia y desarrollo de cada persona como individuo comunitario-universal-cósmico, y el fortalecimiento de las vivencias comunitarias.
Los pueblos originarios desde siempre en cada gesto, palabra, y acción u omisión cotidiana promovieron una educación para forjar personas con alto sentido comunitario y cósmico.
Lo primero por las diversas formas de entreayuda (a partir de la esfera económica) que hacen que cada persona se vea siempre amparada por la comunidad en la satisfacción de sus necesidades fundamentales (alimento, vivienda, salud, formación para la producción…), al tiempo en que cada persona contribuye para el Buen Vivir de su ayllu.
Y lo segundo porque cada persona es allí educada para el respeto y el cuidado amoroso de la Pachamama, sabiendo que somos hijos de la Tierra, que debemos legarla sana a nuestros descendientes, y que somos hermanos de todo lo viviente y lo (aparentemente) inerte en el Planeta.
Inspirada en esa experiencia, la educación ambiental ecomunitarista promoverá, a partir de pequeños núcleos que progresivamente irán articulándose entre sí (todo lo grande nace pequeño), el espíritu comunitario y cósmico en las acciones desarrolladas en cada ayllu, cada cooperativa, cada barrio, cada institución educativa, artística y/o deportiva, cada sindicato de asalariados, cada movimiento socioambiental, estudiantil, y cada Movimiento político. En esa articulación progresiva, aun cuando se vertebre una Organización que tenga representantes electos, revocables y rotativos, las bases del Movimiento tendrán siempre, a través de Asambleas, Plebiscitos internos y repetidos Congresos ordinarios y extraordinarios la voz decisiva en lo relativo a los rumbos y decisiones capitales del Movimiento. Organizándose así tal Movimiento jamás aplastará y/o suplantará a l@s actoras-es comunitari@s-sociales de la transformación rumbo al poscapitalismo, como sucedió con los Partidos que dirigieron en el llamado "socialismo real".
Y decimos "Movimiento político" y no "Partido político" porque con Sendic Antonaccio creemos, como ya lo manifestamos en otros textos, que la forma pluralista "Movimiento" es mucho más adecuada que la forma "Partido" (sobre todo si éste sigue el modelo leninista) para estructurar y unificar la acción del Bloque tan diverso que acabamos de mencionar. Y al mismo tiempo destacamos que ese Movimiento, por ser ecomunitarista, apuntará siempre a superar al capitalismo, sin contentarse jamás con adminístrarlo, incorporándole algunas políticas sociales paliativas, como lo han hecho las fuerzas políticas que han dirigido y/o dirigen los llamados gobiernos "progresistas" en Nuestramérica.
Ese Movimiento poscapitalista está destinado a ser el "Príncipe ecomunitarista" en el siglo XXI, creando en las sociedades el nuevo "sentido común hegemónico" proclive al Ecomunitarismo.
Ahora, ningún centrismo, como por ejemplo el europeo-norteamericano-centrismo se abre a la interculturalidad plena y simétrica; y las culturas originarias tampoco supieron abrirse siempre a la interculturalidad.
Por eso, además del espíritu comunitario y cósmico el Movimiento ecomunitarista promoverá la emergencia del individuo universal, entendiendo por tal a aquel que trasciende cualquier comunitarismo estrecho, para unir su destino al de la Humanidad por entero, promoviendo la entreayuda solidaria entre todas las comunidades, al tiempo en que se respeta la cultura de cada una de ellas. (Sin que ello signifique eliminar el permanente diálogo intercomunitario crítico y autocrítico en el que habrán de superarse taras que, vigentes en el capitalismo, también afectan a muchas comunidades originarias, como lo son el racismo y el machismo).
Así se irá completando la forja, como individuo comunitario-universal-cósmico, del "ser humano nuevo" deseado por el Che, al interior de nuevas comunidades con "sentido común" ecomunitarista.
Dicho todo eso, ¿qué formas de lucha adoptará el Movimiento ecomunitarista que irá creciendo para superar el capitalismo?
En nuestro flamante "Compendio Ecomunitarista" (pp. 88-91) respondimos a esa pregunta como sigue.
La lucha ecomunitarista reviste formas pacíficas, semipacíficas y, cuando ambas no son posibles o suficientes, y no cabe otro remedio, formas no pacíficas.
Entre las primeras se destacan las varias formas de resistencia pacífica activa, que comienzan ya en la perseverancia de los pueblos originarios en la manutención y defensa de su forma de vida comunitario-ambiental protectora de cada persona y respetuosa de la Pachamama. También se incluyen en esas formas pacíficas las acciones de resistencia de los campesinos familiares en defensa de sus tierras y de su producción agroecológica o de ganadería sostenible; y las de los pescadores artesanales que practican la pesca sostenible, y las de las cooperativas verdaderas y sostenibles. Y las luchas estudiantiles, sindicales, feministas, antirracistas, ambientalistas, vecinales, etc., con sus manifestaciones rurales o callejeras, huelgas, boicots, sus actos públicos, sus "sentadas" en la vía pública, sus volanteadas y "performances", sus programas en medios alternativos, sus campañas a través de las redes digitales (imprescindibles para llegar a l@s jóvenes), y otras actividades similares. Y también se inscriben en este rubro las disputas electorales, aunque la lucha ecomunitarista actual sabe que los dados electorales están cargados en la pseudemocracia pseudorrepresentativa capitalista porque los capitalistas tienen en sus manos los grandes medios de comunicación-propaganda, y también el aparato represivo policial-militar, que les permite incluso dar Golpes de Estado cuando el resultado electoral no les agrada. En ese contexto también saben l@s ecomunitaristas que los triunfos electorales con rumbo claramente ecomunitarista solo serán teóricamente posibles tras muchas y continuadas luchas populares que se traban fuera de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial instaurados por el capitalismo y que están al servicio del capitalismo. Así, consciente de todo eso, como ya se ha dicho, la lucha ecomunitarista prioriza la promoción de asambleas, plebiscitos y referendos, para que el pueblo decida directamente sobre su vida. Y cuando se trata de elegir representantes (políticos y/o jurídicos) desde el nivel local hasta el Presidente del país, la lucha ecomunitarista decidirá caso a caso sobre la pertinencia de participar o no en esas contiendas, y la mejor manera de hacerlo. Y mientras existan los Estados, el Movimiento ecomunitarista defenderá la constitución y pleno funcionamiento de verdaderos Estados Plurinacionales y Comunitarios.
Entre las vías semipacíficas se pueden contabilizar, por ejemplo, las ocupaciones de terrenos, campos, vías públicas y/o de edificios públicos o privados (como centros de estudio o de trabajo) y los piquetes, que imponen un control de la situación o de la circulación en determinado punto, con dinámica ecomunitarista; así, por ejemplo, la ocupación de latifundios (muchas veces propiedad de dueños que viven en la ciudad) por campesin@s sin tierra, se guía por la consigna "tierra para quien la trabaja, para producir alimentos sanos y cuidar de la Pachamama"; y la ocupación de edificios vacíos por parte de personas sin techo se amparará en la exigencia de dar a cada familia una vivienda digna.
Y porque la Historia ha demostrado que las formas de lucha antes mencionadas no siempre son suficientes para dar el salto que conduce hacia un más allá del capitalismo, poniendo proa hacia el Ecomunitarismo, la lucha ecomunitarista actual no reniega de las luchas no pacíficas, en especial para resistir y vencer el ataque armado de las bandas "legales" (léase policías y ejércitos) o no legales que sirven al Capital. La experiencia de los pueblos les ha enseñado a practicar tanto la autodefensa comunitaria armada como la guerrilla urbana y la guerrilla rural, y las guerras populares de autodefensa (por ejemplo ante una agresión imperialista); y la lucha ecomunitarista habrá de servirse de esos instrumentos cuando sean indispensables. Sobre todo en tiempos en los que el capitalismo usa bandas del Narcotráfico y del Crimen Organizado en general, para atacar a las comunidades y a las y los luchadoras-es que las defienden, y a todas las personas que se oponen al capitalismo; ese práctica capitalista ha llegado al punto de que se han constituido NarcoEstados, donde se mezcla la dominación capitalista "institucional-legal" con la opresión abiertamente criminal.
En función de la segunda y la tercera normas fundamentales de la Ética (que nos exigen, respectivamente realizar nuestra libertad en la búsqueda de consensos con l@s demás, y preservar-regenerar la salud de la naturaleza humana y no humana) el Ecomunitarismo defiende las formas pacíficas de la lucha popular (a la manera en la que Gandhi las defendió en su lucha por la independencia de la India). Mas, como ya se dijo antes, es suicida que el movimiento popular ecomunitarista renuncie anticipadamente a formas no pacíficas de lucha, sabiendo del enorme poder bélico y de la agresividad criminal con la que el capitalismo defiende su imperio. De ahí la importancia de la edificación de las Milicias Populares. Tales formaciones militares sirven tanto para resistir a las embestidas abiertamente violentas del capitalismo (como las que ocurren contra las comunidades originarias que se niegan a perder su vida comunitaria-ecológica, lo que las lleva a adoptar estructuras milicianas de autodefensa), como para quebrar, en momentos decisivos de la Historia la resistencia capitalista y abrir la puerta a los nuevos tiempos ecomunitaristas (de manera similar a la forma en la que la Revolución Francesa abrió las puertas de la sociedad burguesa mediante la toma de la Bastilla por huestes populares armadas).
Dicho eso hay que notar, en primer lugar, que la tercera norma ética básica exige que en caso de ser obligada a un enfrentamiento bélico, la fuerza ecomunitarista buscará, no la muerte del adversario, sino su neutralización (y, en caso de que resulte herido, buscará curarlo de inmediato de sus heridas).
Y en segundo lugar que el Ecomunitarismo condena sin cortapisas el terrorismo, definiendo como tal a toda acción mediante la cual son atacados de forma indiscriminada tanto combatientes como no combatientes; lo cual puede ocurrir, aclaramos de inmediato, tanto en la acción de un pequeño o gran grupo, como en la de unas Fuerzas Armadas institucionales, un Gobierno, e, incluso, una cierta formación estatal en su conjunto.
Dicho eso hay que enfatizar que la lucha ecomunitarista se opone firmemente a las guerras, sean éstas internas o entre etnias, países o bloques de países (que siempre enriquecen a los fabricantes de armas y masacran a los civiles), y se suma y alienta a todos los movimientos que bregando incesantemente por la Paz intentan salvar a la Humanidad de un holocausto bélico (provocado por una guerra nuclear y/o con otros tipos de armas de destrucción masiva).
Y siempre es oportuno reafirmar que en el Ecomunitarismo dejarán de existir tanto cualquier fuerza armada como las mismas armas (salvo las que se revelen imprescindibles para defender al Planeta de una amenaza alienígena, sea ésta la de un asteroide o la de una invasión belicosa).
Bibliografía mínima
Sirio López Velasco. Decálogo, Manifiesto y Compendio Ecomunitarista, Ed. Fi, P. Alegre, 2025, gratuitamente disponible en https://www.editorafi.org/ebook/c054-decalogo-manifiesto-compendio-ecomunitarista