Ante la Cumbre de las Américas, aunque mal llamada así, puesto que no hay más que una América, el imperio se quiere de nuevo lucir en su arrogancia hegemónica, a cuyas pretensiones le ofrece el acolitado la presidenta de Chile M. Bachelet. Las siguientes reflexiones ofrecen elementos para desenmascarar sus pretensiones ocultas tras la invitación de Obama a sostener un encuentro con los países de la Unasur, significando que sin la 'bendición' de los gringos dicha alianza Suramericana no tendría legitimidad y aceptación en el campo geopolítico internacional.
La Cumbre de las Américas va a ser la prueba de fuego para el recién estrenado presidente Barack Obama. El imperio tratando de disminuir la fuerza del liderazgo de nuestro Comandante Presidente Chávez trata de opacarlo mediante la puesta en escena de la Unasur como temática de interés para los EEUU. Con ello desplazaría el eje Caracas, La Habana y Quito, los tres puntos geopolíticos que le han infringido las derrotas más contundentes en los últimos tiempos al imperialismo. Caracas, mediante la promoción de un modelo multipolar de la política internacional, haciendo uso estratégico de su ubicación geo-energética, logrando construir una alianza que supera las fronteras continentales; La Habana, porque ha impuesto una escuela en el ámbito jurídico internacional, habiendo alcanzado incluso la expulsión tácita de los EEUU de la Organización de los Derechos Humanos; Quito, porque representa la promoción de la soberanía nacional al haberse opuesto a l continuidad de la base usamericana en su territorio, sin dejarse chantajear por la amenazas militares y económicas del imperio.
Es claro que Unasur representa una síntesis de estos logros a nivel Sudamericano. En Unasur confluyen estas tres corrientes abanderadas por el eje Caracas - La Habana - Quito. En este contexto vale circunscribir la petición de Obama para realizar un encuentro con los países de la Unasur, confirmada no por casualidad por la presidenta chilena Bachelet[1].
Una forma de restaurar el liderazgo imperialista perdido sería justamente plantear una reunión de Obama con la Unasur: Así crearía el imperio un motivo de disenso entre los países que estarían dispuestos a asistir y aquellos que promueven la consolidación misma de la Unasur. Se originaría un posible roce o debilitamiento diplomático entre el bloque conformado por Chile, Argentina y Brasil, más cercanos a los EEUU y el bloque de vanguardia socialista liderado por Venezuela, Cuba, Ecuador y Bolivia.
El imperialismo sabe muy bien adonde apuntar. Se aprovecha de M. Bachelet para convertirla en su acólito en la celebración de una ‘misa’ en la cual el imperio da la ‘venia’ a la Unión Sudamericana de Naciones, pero a donde todos llegan divididos respecto a si asistir o no como Unasur a la invitación imperialista, dejando de lado el tema del reingreso de Cuba al seno de la Cumbre de las Américas.
Pienso que la Cancillería venezolana no debería reaccionar tardíamente ante tales invitaciones imperialistas. No debería dejar pasar ni un segundo para desenmascarar las intenciones del imperio, puesto que la ‘Cumbre la lideres Progresistas’[2] celebrada en Chile fue una especie de globo de ensayo para medir la artillería diplomática venezolana y ver como ésta respondía ante la exclusión de Venezuela ante tal cita, siendo que nuestro país es sin duda el más progresista tanto en la democracia nacional, como en la política internacional y el primer motor de la economía Sudamericana por sus aportes energéticos, algo con lo cual no pueden competir las tradicionalmente ‘grandes’ economías de Argentina, Brasil y Chile. A dicha cita Venezuela respondió sólo después, cuando ya la fuerza significativa había hecho su efecto diplomático y mediático.
A partir de las precedentes consideraciones se impone una inmediata respuesta de parte de Venezuela defendiendo el liderazgo suramericano de la Unasur. Venezuela debe girar instrucciones para que junto a Ecuador, portavoz de dicha iniciativa, se adelante la conformación de un bloque de países en contra de dicha invitación a celebrar tal encuentro entre Obama y Unasur. La celebración de la cumbre extraordinaria entre los países ALBA-TCP[3], se ofrece un escenario privilegiado para fijar una posición contra las pretensiones usamericanas de autoproclamarse en jefes, rectores de las políticas de la Unasur. Por su naturaleza, la Unasur no se contempla el prestarse al juego del imperio. Venezuela no puede quedarse atenazada en la esperanza efímera de un gran giro de la política usamericana, no debe dejarse embelezar por nimios signos positivos del imperio[4], no puede jamás abandonar su enérgica política decididamente antiimperialista.
Patria, socialismo o muerte. Venceremos!!!
Saludos revolucionarios,
sirio.quintero@gmail.com
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