Con este escrito llegamos al fragmento final de la carta que Simón Bolívar, nuestro Libertador, enviara al agente especial del gobierno norteamericano, Míster John B. Irvine, fechada el 6 de agosto de 1818, en la cual tratara sobre las causas del por qué los patriotas venezolanos habían incautado en el río Orinoco a 2 embarcaciones con banderas gringas. Bolívar, en esta parte de la carta, de forma muy sutil pero firme, llama arbitrarios al gobierno estadounidense, por cuanto la aplicación de las leyes vigentes ellos las aplican con incuestionable favoritismo a las tropas dependientes del reino español. Continuemos, pues, con el texto final del documento en cuestión.
"La España ha extendido el derecho de bloqueo mucho más allá que la nación británica: ha hecho confiscar cuantos buques neutrales han podido apresar sus corsarios por cualquier causa o pretexto. En la plaza de Cartagena, el General Morillo ha prolongado el bloqueo después de tomada por las armas del Rey, y ha tratado como prisioneros de guerra a cuantos neutrales cayeron en sus manos; haciendo de este modo una innovación escandalosa en las leyes públicas de las naciones. No se ha visto, sin embargo, que ninguna potencia marítima haya reprimido este abuso tiránico y atroz, cuando todas las naciones marítimas son más fuertes que la España. Pretender, pues, que las leyes sean aplicables a nosotros y que pertenezcan a nuestros enemigos las prácticas abusivas, no es ciertamente justo, ni es la pretensión de un verdadero neutral, es, sí, condenarnos a las más destructivas desventajas.
¿No sería muy sensible que las leyes las practicase el débil y los abusos los practicase el fuerte? Tal sería nuestro destino si nosotros solos respetásemos los principios y nuestros enemigos nos destruyesen violándolos. Sería, sin duda, muy glorioso para Venezuela que, pareciendo la última en la escala de las naciones, fuese la más religiosa en respetar el derecho escrito de las gentes, y nada sería tan conforme con sus instituciones y objeto, como el ver restablecer la justicia entre los pueblos y los pactos generales que ligan a todos los hombres de todas las naciones. Pero siendo infinitamente lamentable que en esta última época de turbulencia, de agresión y tiranía, nada haya sido tan hollado como el derecho público ¿Con qué fuerzas podrá oponerse Venezuela al Imperio de las prácticas opresivas de casi todas las potencias marítimas? No obstante todas las antecedentes consideraciones, yo vuelvo a someter al juicio de V.S. la decisión de esta cuestión, refiriéndome confiadamente a la rectitud del discernimiento que tan eminentemente distingue a V.S., bien convencido de que el Gobierno de Venezuela está pronto, por generosidad, a la devolución de los intereses confiscados a los dueños de las goletas Tigre y Libertad, siempre que V.S. no se persuada íntimamente de la justicia con que ha obrado el Almirantazgo de esta República.
Tengo el honor de ser con la más alta consideración de V.S. el más atento y obediente servidor"
BOLÍVAR