"Dicen que es necesario soñar
pero yo con mi mente puedo constatar
la verdad de la vida y no sé dónde meter los sueños"
Boris Pahor
Mantuve comunicación por cierto tiempo a través del correo con una estadounidense adoptada por las vueltas que da la vida de apellido Limonta, el cual se perdió, como nació, por el deseo de información y curiosidad de ella, al leer algunos artículos a través de la página web Aporrea. org. Su origen parece nacer en Lombardía, Italia. En una de sus misivas se adelantó a lo que está sucediendo con los migrantes de todo el mundo, cuando se trasladaban en cambote por distintos medios hacia los Estados Unidos, cuando oían hablar de la maravilla y alucinante modelo de vida, el cual era pintado, como el verdadero paraíso terrenal: el llamado sueño americano.
No se conoce de quien es la expresión, pero en algunos escritos es atribuida a organizaciones nazis, pero llegó nuevamente a la presidencia la reencarnación de Hitler, Donald Trump y despertó a los eternos soñadores, como el que hace un disparo en un sembradío para espantar a los pájaros, cuando están desgastando la cosecha. La violencia desatada por este supremacista, es algo propio de la ferocidad de los que ven la posibilidad de perder en corto tiempo las mieles del poder, porque la descomposición se va llevando todo, como la naturaleza, cuando arremete violentamente, hasta dejar escombros con consecuencias gravísimas., como muestras de un peligro latente,
Lo del sueño americano, es parte de las bufonadas del imperialismo para tratar de mantener su hegemonía y es tan así, que el fallecido comediante George Carlin, lo toma, como un chiste, cuando dice: "se llama sueño americano porque hay que estar dormido para creerlo" y además ahonda en el problema al tocar la realidad del poder: "Los grandes intereses empresariales ricos que controlan las cosas y toman todas las decisiones importantes, tienen una mayor influencia que la elección de un individuo" Con esta expresión de Carlin, queda sumamente claro, el por qué aparece nuevamente en la escena política de EE.UU, el King Kong blanco, queriendo solucionar todo pasando por encima de las propias leyes estadounidenses.
El atropello al ser humano, ha sido de frente sin esconder nada; de la misma manera, cuando hacían las invasiones de manera directa, como fue el caso de Irak, el cual se tomaron un tiempo prolongado para mostrarle al mundo, lo que estaban haciendo por los distintos medios de comunicación. Una guerra totalmente televisada en vivo, planificada y diseñada con todos los reportes preparados y argumentos totalmente falsos para justificar las barbaridades, cuando la verdad verdadera, era el petróleo y de una vez realizaron un saqueo, en el cual poco les importaba los habitantes, hasta dejar instalado un gobierno obedeciendo las ordenes de la Casa Blanca, como los niños en los kínderes, cuando los sacan a pasear agarraditos de las manos.
Para el show macabro de los migrantes, la bestia Trump, tiene, como colaborador a sus pies al presidente del Salvador, Nayib Bukele, quien sin ningún pudor, algo propio de los arrastrados, se ha prestado para semejante barbaridad al mejor estilo nazis, al convertir a este país centroamericano en un campo de concentración, donde la vida vale nada y hasta los momentos no han presentado pruebas convincentes de las acusaciones de los que han llevado a una cárcel, el cual parece la gran obra de envergadura, con el cuento de la lucha contra la inseguridad. Pero lo más grave, no se sabe la identificación de ellos, ya que, se los llevaron, como meter ganado en una jaula.
¿Qué dicen los otros integrantes de la corte de Trump, o en su caso los defensores del capitalismo salvaje? La María Corina Machado, se está secando, pero sueña con el poder, como cualquier niño con un juguete y se mantiene callada sin tocar el tema. Antonio Ledezma, Julio Borges y Andrés Izarra –yerno de Ledezma –entre los más salidos –perdón los más nombrados– se encuentran haciendo coro para hacerle creer al mundo todas las falsedades levantadas contra los migrantes, por una razón muy sencilla, ellos forman parte de un grupo, el cual le vendió el alma al diablo por unos dólares, sin ninguna dignidad y vergüenza, comprometiendo la soberanía de Venezuela, algo que no ha hecho ninguno de los migrantes, aún, cuando nadie puede negar, que, muchos de ellos llegaron a practicar las mismas malas mañas, en el cual hacían vida en su país de origen.