Fieles a nuestra creencia de que la crema siempre se eleva, en los últimos años hemos tomado la iniciativa de escribir por distintos medios para hablarles desde el corazón, con profunda conciencia, una y otra vez, confiando en que lo que sale del alma llega al alma sin necesidad de utilizar métodos que puedan diluir el mensaje, ni conceptos que solo sirvan para alimentar el orgullo del intelecto y enfocándonos en lo que realmente importa: el espíritu.
Somos conscientes de la influencia que algunos de nuestros pensamientos han tenido sobre varios de ustedes y por eso les aclaramos que solo ha sido luego de ejercer varios años dentro de la formación de nuevos liderazgos que decidimos soltar públicamente algunos de nuestros escritos, reclamos y propuestas para tratar de ejercer algún tipo de influencia positiva en la sociedad; y eso solo dadas las circunstancias del país y el vacío de liderazgo presentes.
Nuestra intención no ha sido lucirnos ni tomar protagonismo y la prueba de ello es que hemos intentado hablar solo en momentos en que lo hemos considerado necesario y para decir cosas que hemos considerado igualmente necesarias.
Es en ese mismo tono que hoy, entendiendo la gravedad de la situación política que vive el país y conscientes de que ese vacío sigue dominando toda la escena, de nuevo hacemos uso de este medio para enviar un nuevo mensaje. En este caso, en forma de una respuesta afirmativa de disposición para trabajar en la generación de verdaderos espacios de dirección y trabajo.
Nuestro único interés es conseguir una transformación profunda en la sociedad venezolana. Y eso solo lo lograremos estableciendo nuevos paradigmas desde el liderazgo, sustituyendo los que nos han quedado pequeños e implementando una nueva forma de relacionarnos, en lo colectivo e individual.
Dejamos la puerta abierta.