Cotidianas 2.0

Una batalla sin ideas

La "batalla por las ideas" se puede interpretar como una ofensiva política para ubicar la confrontación en el terreno de las ideas. Utilizando argumentos que nos permitan desarrollar conciencia y compromiso sobre la posibilidad de producir, mediante la lucha y la mancomunidad de esfuerzos, los cambios políticos y la transformación social necesarios para construir una sociedad donde todos podamos vivir con dignidad.

En su momento, el Presidente Hugo Chávez invocó y convocó a la "batalla por las ideas" para profundizar la Revolución Bolivariana. Consideraba que los procesos electorales debían convertirse en el escenario ideal para el debate, transparente, respetuoso y democrático, sobre los grandes temas nacionales y la confrontación de dos proyectos centrales donde se expresa un agotado modelo neoliberal que se resiste a morir y otro, social y humanista, que emerge con el impulso indetenible del Poder Popular. Ambos proyectos no son homogéneos. Tienen matices y expresiones que sugieren una "batalla por las ideas" a otro nivel.

En Guayana presenciamos, con aire contemplativo, intervenciones públicas de dirigentes y funcionarios que solo sirven para animar un debate político vacío e intrascendente, ajeno a los objetivos coyunturales y estratégicos de la Revolución Bolivariana. Desvinculado de los grandes temas del país y de los problemas más urgentes de la población. Se trata de una "batalla sin ideas" protagonizada, lamentablemente, por supuestas corrientes del chavismo que se conforman con repetir consignas y argumentos sin conocer su contenido. Se evidencia una pereza intelectual y un desprecio por una verdadera formación política.

Mientras tanto, la oposición se deleita en una pasiva y viciosa contemplación política porque sus dirigentes carecen de capacidad para interpretar la realidad política, económica y social de una de las regiones más complejas e interesantes del país. Una oposición que ha sido derrotada reiteradamente tanto política como electoralmente. Una oposición que no tiene nada que decir al pueblo con dirigentes mudos de ideas y pensamiento. Una dirigencia acostumbrada al chanchullo, la tropelía política y el cambio de militancia sin mayores consideraciones.

Esta inexplicable circunstancia ha sumergido a los dirigentes del chavismo en una "batalla sin ideas" que se traduce en insultos, descalificaciones, zancadillas, saboteo a la ejecución de obras, trastadas electoreras y toda suerte de desviaciones que demuestran una disminuida formación política y la ausencia de una Dirección Política sólida y coherente que frene esta absurda confrontación burocrática por posiciones de poder en las instituciones públicas. Son grupos devenidos en mercaderes de la política que se deleitan en sus desviaciones de derecha, corrupción y contraen compromisos ocultos con grupos económicos que están al servicio de los enemigos de la Patria.

Lamentablemente, esta situación está provocando un desaliento colectivo que genera la desmovilización de los movimientos populares. La dinámica del reciente proceso de postulaciones estuvo impregnada por esta triste "batalla sin ideas" con candidatos prefabricados, "kinos" electorales, presiones y chantajes sobre militantes y líderes sociales.

Estas consideraciones solo pretenden convertirse en oportuna advertencia ante una realidad marcada por oscuros intereses y grandes confusiones. Es una reflexión que invita a la búsqueda de un debate más denso para una visión más enriquecedora del momento histórico que vive la Patria.



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Darío Morandy


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