Vuelvo al camino con la adarga en la mano y el corazón, la palabra necesaria y colectiva, como herramienta de sanar, pulir, alimentar el lenguaje, pues vemos como a diario vociferan los ágrafos del Marketing, esos de los que en política no saben ni sabrán esgrimir el verdadero léxico del pueblo y menos el sentimiento humano de su propia cotidianidad, ellos, los que cuando son aplastados por la moral de un pueblo, gritan entre sapos y culebras, el fraude, la mala hora y la dictadura, más cuando circunstancialmente obtienen un triunfo electoral, el silencio se apodera de sus mundos abstractos, que ni felicitaciones le salen para el ente rector del Poder Electoral. “No se le puede pedir peras al Horno”
Ahora al grano: Mucho se ha analizado de los resultados de las recientes elecciones legislativas. Por doquier encontramos personas desarrollando comentarios sobre las mismas, cuyos sentimientos hacen florecer contradicciones, encuentros de ideas negativas-positivas. Algunos drenan las impotencias por el “error” cometido por una parte de los electores y otros aun en su revés, dan gracias a Dios por los resultados, en tanto expresan una verdad verdadera, la paz, el orden y la tolerancia que se sintió y aun se vive en el país, posterior a los resultados del 6 D, recordemos las reacciones violentas que sufría Venezuela en pasados comicios electorales, antes, durante y después de las elecciones cuando el triunfo era para el chavismo. Muertes, torturas, caos, guarimbas, denuncias malsanas internacionales, amenazas de la OEA, Casa Blanca y demás demonios antidemocráticos.
En nuestra tristeza siempre hubo un aliento político, una fuerza inspirada en el canto de Ali Primera, cuando pensábamos en aquellas frases entre tantas del padre Cantor, que dicen “El pueblo es sabio y paciente”, “Si lo pisan por un lado, por el otro se levanta”, de allí que aceptáramos las palabras del Comandante en Jefe Nicolás Maduro (lección de democracia, por demás, para la oposición), aceptando los resultados con gallardía y respeto. Y los aceptamos, porque este proceso hacia la Revolución, no fue lo suficientemente político y radicalmente revolucionario para atender las necesidades del pueblo chavista y atender las bases del necesitado pueblo que erróneamente andan en las filas de la oposición. Esto da un resultado claro, una derrota del pueblo, para una victoria empresarial capitalista de los grandes empresarios explotadores de mi pueblo.
Por otro lado, aquellas personas que siempre votaron por el Comandante Chávez, incluso por Maduro, menos en la contienda del 6 D, apenas pasadas unas horas del 7 de Diciembre, se percataron (“sabio y paciente”) que los habían utilizado, que los manipularon y que fueron engañados por una matriz económica, una promesa demagógica de acabar en 24 horas con las colas generadas por la propia oposición, quienes son precisamente los creadores de los productos en escasa. Es tarea pues, del chavismo, leer bien este resultado y acatar la tarea para conquistar de nuevo, la razón del pueblo confuso, traicionados por la oposición y que no decidieron apoyar a los candidatos del Polo Patriótico.
Así fue la gran campaña estratégica utilizada, jugando con las necesidades del pueblo. Alguien vio durante los casi 30 días de campaña a la oposición en la calle, debatiendo con el pueblo algún programa político? Alguien vio en la calle a algún candidato de Chávez en la calle, debatiendo su programa político? Todos y todas conocemos la respuesta. Ahora, la cosa se pone interesante y hay que ser precavido, pues, la Mud y sus supuestos aliados vienen valentonadas con hambre de poder y sed de venganzas, desesperados por hundir a la patria y llenarse los bolsillos cual otrora. Por lo pronto, en esta lección que ha recibido el chavismo, vale recordar al Comandante Che Guevara, “Al imperialismo, ni tantico así”, a los lacayos ni tantico así, a los traidores dentro de las filas del gobierno y de los partidos revolucionarios, ni tantico así. A los militares, funcionarios públicos, que gozan de casas y apartamentos de la Gran Misión Vivienda, y que públicamente traicionan las conquistas de la revolución, ni tantico así. A todos aquellos que recibieron carros, créditos, chavistas o no y mandaron pal carajo la memoria y el mandato de Hugo Chávez, ni tantico así, pues en Revolución no hay cabida para los medias tinta ni apátridas, un país se construye con amor colectivo, con solidaridad humana, inteligencia y constancia, pero jamás con traición ni menos con prebendas a quienes nos quieren fuera de la alegría. En Revolución es todo o nada!!.