Los
titulares de la prensa, sobretodo la burguesa, nos presenta todos los
días reseñas de crímenes de distinta índole, más allá del problema de
fondo, los delitos son presentados como bandera electorera para atacar
la revolución, sin embargo, poco o nada se habla de los venezolanos que a
diario somos víctimas de la criminalidad burguesa, legalizada durante
siglos y estructurada con mecanismos que hacen del crimen un hecho
lícito, pero que en el fondo, es ilícito.
Por ejemplo, un venezolano que va a comprar un producto y dicho producto
tiene un precio especulativo, es objeto, dicho ciudadano, de un crimen
cometido por el hampa capitalista, sin embargo, no lo vemos así por una
cultura de dominación impuesta que nos hace pensar que esto es normal,
es la lógica capitalista. Pero vamos más allá, los ricachones de
Venezuela se apropiaron de las concesionarias de vehículos, uno de
ellos, el señor Zuloaga, logró especular y robar a un gentío que en su
desespero por adquirir un vehículo llegó a pagar hasta el doble de su
valor real. Zuloaga no hizo uso de una pistola, no los siguió al salir
de un banco, o preparó un secuestro exprés, pero igualito atracó a quien
ingenuamente le adquirió algún vehículo con sobreprecio.
El caso del señor Mezerhane es aún más patético, por un canal de su
propiedad se publicitaba la venta de apartamentos súper cómodos, muy
bonitos, a todo dar pues, no obstante, la realidad desembocó en una
tremenda estafa a un conjunto de compradores. Mezerhane no usó una
pistola, usó computadoras y bolígrafos, sellos y firmas para atracar a
la gente y además una excelente publicidad por uno de los canales más
virulentos en contra del proceso. Ambos personajes hoy son, “perseguidos
políticos”, protegidos por el imperialismo, con canales de noticias
como CNN a su disposición, siempre y cuando se trate de condenar el
reeegimen de Chávez.
La criminalidad capitalista llega a extremos alarmantes, sobretodo
cuando, al perder el control de la ubre petrolera, “los empresarios”, se
dedicaron a negocios de menor monta pero también rentables, la estafa y
la usura. Los dos personajes antes mencionados son dos ejemplos
rimbombantes, pero lo que se ve en la calle es de terror, la inseguridad
capitalista nos abruma a todos, nos roban todos los días pero no
decimos nada, incluso hasta los que nos decimos militar en la
revolución, a veces dejamos pasar los hechos criminales y no los
denunciamos; aceptamos que el chino del abasto nos cobre una sardina en
tres veces su costo, le sufragamos la chequera a mafias de comerciantes
que en el fondo no son otra cosa que peligrosísimos criminales que deben
ser condenados por toda la sociedad, y esa mafia capitalista a la vez
subvenciona el terrorismo contra la patria, terrorismo mediático, por
ahora.
El candidato majunche y la mesa de la derecha se esmera en hablar de la
inseguridad en el país, pero deja de un lado a los criminales que nos
estafan en cada esquina, deberíamos increparlo y decirle que hable de
ello. Los sectores más alienados son los de la clase media, recuerden a
la señora que le lanzó a un ministro un paquete de arroz en la cara,
porque dicho ministro había sancionado a una prestigiosa cadena
comercial por estar especulando, cosas de esa naturaleza ocurren, pero
para el imaginario colectivo no es esto inseguridad…la comida no es un
lujo, es una necesidad humana, pero no vemos la creación de mecanismos
delictuales en torno a su producción y distribución, lo subestimamos,
nos hacemos los locos, pero si nos importa las listas de delitos
llamados comunes, vemos ese tipo de violencia, pero poco o nada vemos de
una violencia permanente que se expresa en la cara de sorpresa y un
movimiento del rostro de la señora o el señor cuando quiere expresar que
está harto de la especulación en todos los ámbitos. La cultura
capitalista nos ha enajenado de tal manera que vemos este tipo de
violencia como algo normalito pues. Es la lógica del capitalismo.
El presidente Chávez ha estado planteando las cosas de forma cada vez
más directa, sin embargo, en la consciencia colectiva aún no se asume el
asunto de la criminalidad burguesa como un hecho que impacta de manera
decisiva en la vida de todos. La propaganda burguesa nos mitiga lo grave
del problema, de manera tan manipuladora que nos asombramos de que
grupos de trabajadores como los de la empresa polar, salgan a defender a
quien los explota, hoy son víctimas de atropellos laborales, política
frecuente en empresas como la polar, sin embargo, enajenados salen a
defender a su verdugo.
Imaginemos la cantidad de trabajadores que posee la polar, muchos de
ellos con años de trabajo en esa empresa, veamos lo que cada trabajador
produce y lo que gana, es decir, la plusvalía que se embolsan los
capitalistas se multiplica por la cantidad de trabajadores, por la
cantidad de tiempo que lleva trabajando allí. Pero algo más grave, el
grupo polar se encarga de envenenar a inmensas capas de la población con
la venta de alcohol, ah, pero rimbombantemente nos halagan con ser el
país más consumidor de caña de Latinoamérica. El tema de los alimentos,
la producción y distribución de éstos no deben estar en manos de
monopolios y la polar es un monopolio. Por su parte el estado intenta
construir la red de distribución de alimentos, el gobierno hace
esfuerzos denodados para atender este tema, sin embargo, el capitalismo,
es decir, los criminales, los choros tienen en su poder buena parte de
los productos que todos consumimos.
Si echamos a volar la imaginación y nos imaginamos una sociedad justa, una sociedad enfrentada a la criminalidad, enfrentada a las mafias capitalistas, entonces veríamos titulares como: “Los peligrosos criminales de la banda conocida en los bajos fondos como la polar, liderada por el criminal de…, les fueron decomisados tantos camiones de cerveza” o “La policía busca hasta bajo las piedras al prófugo criminal Nelson Mezerhane, estafador de centenares de familias pobres”, también podría ser, “Un peligroso criminal de apellido Zuloaga es requerido por la justicia internacional”…y la historia seguiría de esta manera… “se presume que estos criminales venezolanos están siendo protegidos por la banda del peligrosísimo criminal internacional Luis Posada Carriles, se advierte a la población estar atenta ante la presencia de este peligroso delincuente cuyo record de delitos deja pasmado al más osado de los delincuentes”…Cosas así, titulares así serían la muestra de una sociedad nueva, por supuesto que no obvie el delito de los pobres, toda acción en contra de las personas y bienes es un delito, pero deberíamos denunciar la causa, no solo el efecto.
latojeda@gmail.com