El Tratado de Paz y Amistad entre Venezuela y España, firmado el 30 de marzo de 1845, marcó el fin de las hostilidades entre ambas naciones, que comenzaron con la Guerra de Independencia de Venezuela. Este tratado fue un paso importante en el reconocimiento de Venezuela, como una nación independiente por parte de España, después de la Guerra de Independencia, que culmina el 8 de noviembre de 1823, con la retirada de las últimas fuerzas españolas, que permanecían acantonadas en el Castillo de Puerto Cabello al mando de Sebastián de la Calzada, embarcándose hacia España, dejando la diplomacia en un estado de tensas relaciones entre los dos países, produciéndose un reconocimiento formal, tardío, a la independencia y soberanía de Venezuela por parte de España.
El proceso de las negociaciones para el tratado se llevó a cabo en Madrid, dando comienzo en 1834, continuando en 1835 y en 1836 es interrumpido debido a que España alegaba que Venezuela debía asumir deudas, que según las autoridades españolas, tenía la Capitanía General de Venezuela, que debían ser pagados por el nuevo Estado. También alegaba el Reino Español, que los ciudadanos españoles que habían sido expropiados durante la Guerra de Independencia, debían ser indemnizados, a lo cual el lado venezolano se negó a reconocer las propuestas alegadas por la parte española.
En marzo de 1845, luego de una serie de conversaciones previas, se llega por fin a un acuerdo entre las partes siendo firmado El Tratado de Reconocimiento, Paz y Amistad entre Venezuela y España, el 30 de marzo de 1845 en la ciudad de Madrid, siendo los negociadores: Alejo Fortique, Enviado Extraordinario y Plenipotenciario, representando a Venezuela y firmando a nombre del Presidente de la República Carlos Soublette y Francisco Martínez de la Rosa, en nombre de la Reina Isabel II de España.
La firma del Tratado aportó los principios de la paz definitiva entre ambas naciones; la normalización de las relaciones comerciales y diplomáticas con el nombramiento de los respectivos embajadores y representantes. El gobierno español hizo la designación de Juan Gregorio Muñoz y Funes, como Encargado de Negocios y Cónsul General en Caracas, mientras que Venezuela nombró cónsules en distintos puertos españoles ubicados en: Canarias, las Baleares y la Capitanía General de Cuba, que aún pertenecía a la Corona Española, en calidad de colonia. El tratado incluía varios puntos clave como: el reconocimiento de la independencia y soberanía de Venezuela por parte de España; el establecimiento de relaciones diplomáticas y comerciales y compromisos mutuos de amistad y cooperación entre ambas naciones.
El tratado tuvo importantes implicaciones para Venezuela, no solo consolidó su estatus como nación soberana en el ámbito internacional, sino que también abrió las puertas a nuevas oportunidades comerciales y diplomáticas, además, permitió a Venezuela centrarse en su desarrollo interno sin la amenaza de intervenciones extranjeras, siendo un evento importante en la historia de Venezuela, que marca el fin de un largo período de conflictos y el comienzo de una nueva era de relaciones internacionales, fortaleciendo la posición de Venezuela en el escenario mundial, sentando las bases para futuras interacciones con otras naciones, siendo un evento crucial que aseguró el reconocimiento formal de la independencia venezolana y estableció un precedente para la diplomacia y el comercio internacional.