El nivel de deterioro moral e ideológico de cualquier gobierno se puede medir por su incapacidad de anticiparse a los ataques —y de responder a ellos con firmeza—. Lo que hoy vemos en Venezuela con esta clase gobernante, es un espectáculo vergonzoso: un accionar cortoplacista que prioriza sobrevivir un día más en el poder, mientras renuncia o negocia abiertamente los principios que dieron vida a una Revolución nacida para defender al pueblo, no para traicionarlo.
La complicidad con Chevron y las medidas arancelarias impuestas por el "sheriff del universo" (Trump), desnudan la absoluta degradación de quienes hoy, sin legitimidad de origen, gobiernan Venezuela. No es un problema de recursos —los tenemos como Nación—, sino de ausencia de una dirigencia a la altura de las necesidades históricas.
Mientras Trump impone un 25% de tarifas a países que negocien con PDVSA, extiende el permiso a Chevron para saquear nuestro petróleo sin pagar un centavo a la Patria. Un negocio redondo para el imperio, avalado, aplaudido y defendido por la dictadura, que solo le interesa seguir llenando sus bolsillos y fortalecerse como toda una oligarquía de pacotilla.
¿Qué habría hecho Chávez? No hay duda: habría cerrado todas las operaciones de Chevron de inmediato. Habría usado la soberanía —no como palabra vacía, sino como acción— para expulsar a quienes extraen riquezas bajo órdenes extranjeras. No habría tolerado que un gobierno foráneo "autorizara" el robo de nuestros recursos mientras prohíbe pagar a Venezuela. Eso se llama DIGNIDAD.
Maduro puede repetir mil veces su acartonado y falso discurso: "no somos colonia de nadie", pero por sus frutos los conoceréis. Los valientes actúan. Los cobardes, mientras hablan de soberanía ante adultos mayores, envían emisarios de Trinidad a mendigar ante los cónsules del imperio unos días más de poder a cambio de nuestra dignidad.
El pueblo carga sobre sus hombros la ineptitud de un gobierno sin rumbo, sin ideología y —sobre todo— sin coraje para enfrentar al sheriff que trata con la misma vara a venezolanos honestos como criminales para enviarlos a un tercer pais a una carcel para pandilleros y terroristas. Para esta dirigencia, el fin (mantenerse en el poder) justifica los medios: entregarse al capital, ahogar al pueblo, enterrar la Revolución Bolivariana y manchar el legado de Chávez.
¡Basta ya!
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De dilapidar recursos en burocracia parasitaria.
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De engañar al pueblo con promesas mientras se negocia con sus verdugos.
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De culpar a las víctimas por los crímenes de sus verdugos
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De levantarnos todos los dias sin saber cuanto se depreciará nuestra moneda y sentirnos cada dia mas pobres y huerfanos.
En estos tiempos oscuros, recordamos las palabras de Perón: "¡O los dirigentes marchan a la cabeza del pueblo, o el pueblo marchará con la cabeza de los dirigentes!".
antoniosucre@tutamail.com