Hacemos un alto con respecto al tema de la Guayana Esequiba porque éste con el que hemos titulado el día de hoy la edición de nuestra columna es una de las principales preocupaciones de la clase trabajadora, de la familia venezolana, después del tema de los migrantes deportados de manera ilegal a El Salvador.
Tomamos prestada y hemos decidido titular con la frase que fue empleada por la política estadounidense durante la campaña del entonces candidato presidencial demócrata Bill Clinton contra el entonces presidente por los republicanos, George H.W. Bush y que lo llevó a convertirse en presidente de ese país. La frase original es "The economy, stupid", frase que se popularizó y la estructura de la misma ha sido utilizada para destacar los diversos aspectos que se consideran esenciales.
Poco antes de las elecciones de EEUU en 1992, Bush era considerado imbatible por la mayoría de los analistas políticos, fundamentalmente debido a sus éxitos en política exterior, como el caso del fin de la Guerra Fría y la Guerra en el Golfo Pérsico. Su popularidad entonces había llegado casi a un 90% de aceptación, lo cual constituía y constituye un récord histórico. En esas circunstancias, James Carville, estratega de la campaña de Bill Clinton, le señaló a éste que debía enfocarse sobre cuestiones más relacionadas con la vida cotidiana de los ciudadanos y sus necesidades más inmediatas. Con el fin de mantener la campaña enfocada en un mensaje, Carville pegó un cartel en las oficinas centrales con tres puntos escritos:
1.- Cambio vs más de lo mismo.
2.- La economía, estúpido.
3.- No olvidar el sistema de salud.
Aunque el cartel era solo un recordatorio interno, la frase que hemos resaltado en negrillas se convirtió en una especie de eslogan no oficial de la campaña de Clinton, que resultó decisivo para modificar la correlación de fuerzas y derrotar a Bush, algo impensable un poco antes.
Quisimos iniciar este escrito con este mensaje, porque a 26 días de la segunda consulta comunal en el país, y a casi mes y medio de unas importantísimas elecciones para elegir diputados y diputadas a la Asamblea Nacional, a los Consejos Legislativos estadales y a los gobernadores y gobernadoras en los estados (ya en lo que respecta al Gran Polo Patriótico Simón Bolívar cuenta con sus candidatos y candidatas) es importante colocarnos en contexto y analizar cómo vamos de cara a esas contiendas.
Sin duda que el chavismo no sólo del PSUV sino del resto de organizaciones políticas y sociales que conforman el Gran Polo Patriótico Simón Bolívar parte con ventaja para ganar las gobernaciones, las curules de la Asamblea Nacional, los Consejos Legislativos estadales, alcaldías y Cámaras Municipales cuando el Consejo Nacional Electoral defina el calendario y cronograma de esos comicios municipales. Nos quedará pendiente el debate y el referendo por la reforma constitucional, tema éste que retomaremos próximamente.
Si bien es muy cierto que Venezuela es un país presidencialista, no es menos cierto que la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela tiene una serie de pesos y contrapesos que hace que el poder presidencial no sea omnímodo. Tiene un gran peso, nadie lo discute ni lo niega, pero no es un poder absoluto ya que esos pesos y contrapesos que mencionamos contribuyen a una mejor distribución y democratización del poder en Venezuela.
Además de ello, cabe recordar lo que en su momento el inolvidable Comandante Hugo Chávez nos decía cuando íbamos a este tipo de contiendas, lo que podría suceder en el país si el fascismo (para diferenciarlo de la oposición o de aquella derecha que aunque nos adverse ideológicamente, cree en los mecanismos democráticos) ganara la mayoría de las gobernaciones o alcaldías, o en aquellos espacios de frontera o estratégicos como Bolívar, Zulia, Miranda, Sucre, Amazonas, Apure, etc. Y ni hablar de una correlación de fuerzas adversa en la Asamblea Nacional o en los parlamentos estadales. En el pasado reciente ya vivimos una experiencia que no vale la pena recordar en el presente escrito.
Venimos, quien puede dudarlo, de un incontrovertible triunfo electoral en las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024. Y para mayo, fecha de los comicios in comento, serán 10 meses de ese gran triunfo. Hemos señalado que el chavismo parte con una inmensa ventaja, pero no será imbatible y si se descuida, podría sufrir sorpresas en esos comicios y comprometer la seguridad, la paz y la soberanía que tanto nos ha costado.
Sin duda que a partir de los años 2021-2022 en medio de una de las pandemias más pavorosas que haya vivido el mundo durante décadas, Venezuela comenzó, pese a los misiles económicos que le ocasionaron severas heridas al cuerpo de la República, una paulatina recuperación económica. El poder adquisitivo nadie puede negarlo, de alguna manera se fue recuperando, el consumo se fue restituyendo. Pero aun queda mucho por recorrer en la restitución del estado de bienestar y vivir bien que tuvimos durante la era de Hugo Chávez y es el inmenso reto que tiene el gobierno de Nicolás Maduro durante el sexenio 2025-2031.
Por ello, a partir del 20 de enero de 2025, cuando Donald Trump vuelve a la Casa Blanca, que ha venido apuntalando toda una serie de agresiones económicas en contra de Venezuela. Trump no es tonto y sabe que por ahí es que podría hacernos mucho daño.
No en balde, luego de la Orden Ejecutiva 13.692 popularmente conocida como el Decreto Obama, del 9 de marzo de 2015, una vez que Trump llegó a la Casa Blanca en 2017, en el año 2018 dictó órdenes ejecutivas realmente criminales y duras contra el país, porque éstas eran más quirúrgicas e iban hacia el corazón financiero del país, de afectarnos en nuestro flujo de caja y en las finanzas del país. En su segundo mandato pretende hacer algo parecido.
Las primeras medidas fueron las de los aranceles del 25% para el aluminio y acero que importara Estados Unidos a partir del 12 de marzo de 2025. Esto en el caso venezolano, afecta a importaciones de empresas como CVG Venalum, CVG Alcasa y en el caso del acero, con Sidor. Nada más y nada menos que con nuestras empresas básicas de Guayana.
Luego vino la revocatoria de la licencia a Chevron, o más bien las restricciones, al punto que se han establecido las licencias 14 A y la 14 B, esta última hasta el 27 de mayo de 2025, dos días después de los comicios en nuestro país: ¿Casualidad? Y la imposición a partir del día de mañana, de aranceles del 25% a los países que compren petróleo y gas venezolano.
Y ni hablar de otras revocatorias a licencias de otras operadoras petroleras en el país. Una jugada quirúrgica vista con los lentes imperiales muy inteligente, ya que además de complicarnos la comercialización en las principales actividades económicas y comerciales generadoras de la mayor cantidad de divisas al país, a su vez busca garantizarse de manera exclusiva el crudo venezolano, sobre todo de cara los nuevos conflictos geopolíticos del gigante norteño, sobre todo contra la República Popular China.
Y ni siquiera nos estamos refiriendo a que desde el mes de septiembre del año pasado, se ha venido incrementando no solo la cotización del dólar en el mercado oficial, sino el diferencial cambiario entre éste y el denominado dólar que se cotiza en el mercado paralelo. Es decir, que estamos volviendo a mecanismos perversos de la manipulación del tipo de cambio como instrumento de guerra económica que creíamos ya superados.
No es nuestra intención analizar y expresar las profundas motivaciones de carácter político más que económico de esta situación. Lo que queremos llamar la atención de lo que esto ha venido, viene y que sin duda generará si no se toman los correctivos correspondientes, en el pueblo de a pie.
Este incremento cambiario y de su diferencial, que indudablemente está generando un recalentamiento en nuestra economía, está minando nuevamente el poder adquisitivo de la clase trabajadora del país, de la familia venezolana. Es muy importante y hay que tomar en cuenta el contexto de las "sanciones" y los misiles económicos contra nuestra patria. Pero, y aunque suene duro expresarlo, no podemos olvidar que somos gobierno, y como lo ha dicho el Presidente Maduro el día de ayer, estamos obligados a parir ideas y soluciones para sortear estos difíciles escollos que se nos avizoran en el horizonte.
Es por ello, que en ese sentido, como lo conversaba en estos días con mi amigo y doblemente colega, Ramón Arias, el tema económico es el tema A1 y el que la gente está necesitando urgentemente. Este incremento del dólar desde septiembre del año pasado y que con las recientes medidas a la llegada de Trump nuevamente a la Casa Blanca, nos tiene realmente jodidos. Muy positiva debemos catalogar la reciente decisión o medida de suspender el cobro de los impuestos municipales durante esta coyuntura. Pero ahora debe haber un control férreo y estricto a los comercios, ya que estos de un tiempo para acá han venido aumentando de manera desmesurada los precios otra vez. Y antes de que dejen de pagar los tributos municipales que hemos mencionado.
Antes que el tema político y de candidaturas, la mayoría de la población privilegia el tema económico y de su calidad de vida. El tema político no es uno de los principales temas en este momento y no se percibe motivación para participar en procesos electorales.
De hecho, por el tema cultural de ser un país "presidencialista", se estima que podría haber una abstención de un 60%. Esto no invalida el proceso electoral, pero podría políticamente ser utilizado como un argumento de deslegitimación política, sobre todo de cara al exterior.
Pero además de las fiscalizaciones que ya la SUNDEE arranca acompañado de los cuerpos de seguridad del Estado, es urgente, indispensable el ajuste en el considerado Ingreso Mínimo Integral Indexado, o de los bonos de manera urgente. Entendiendo que esta es una categoría nacida al calor de las agresiones económicas y ante la imposibilidad material en estos momentos del Ejecutivo Nacional, de decretar un aumento del salario mínimo, sobre todo en el sector público.
Y ni hablar del considerado Diálogo Social Tripartito que viene dándose bajo los auspicios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y que desde hace tres años no han llegado a ningún acuerdo. Esto es algo que ni el fascismo, pero sobre todo sectores renegados de izquierda que ahora le hacen el juego a la contrarrevolución señalan.
Y es aquí la demanda de una mayor y mejor política comunicacional de cara a la población. Porque si bien en buena medida muchos de estos problemas se deben a problemas estructurales de la economía venezolana que aun es rentista, el tema del bloqueo, y a ello hay que sumarle las recientes agresiones económicas con los aranceles, María Corina y todo lo demás; a la población no le interesa eso sino que el gobierno resuelva el tema salarial, del dólar y los precios. Nos acondicionaron mentalmente a pensar así.
Este tema indudablemente actuará como el principal motivador de la participación tanto de la próxima consulta comunal del próximo 27 de abril como de los comicios del 25 de mayo de 2025 y de la determinación de la correlación de fuerzas que permitan la gobernabilidad, la gobernanza, la paz y estabilidad del país además de la Presidencia de Nicolás Maduro.
Ahí se las dejo.