Quijote y Sancho Panza. Trump y Marco Rubio, de los enderezadores de entuertos a repartidores del odio

Alonso Quijano, un ya viejo habitante de La Mancha, confundido por la edad, los problemas que en su tiempo agobiaban su espacio y la intensa lectura de los libros acerca de las hazañas de los caballeros andantes, de los tiempos medievales, perdió noción de espacio y tiempo. Ese confundirse lo llevó a asumirse como caballero a la manera que de ellos se hablaba en sus lecturas, haciendo abstracción del tiempo y los cambios en el espacio.

Por esa confusión hizo de Rocinante, un caballo cansado, viejo, decadente, su montura y se disfrazó de caballero medieval, con lo que tuvo a su alcance; pues hizo, de una vasija de barbero, su casco; se vistió con lo que halló a mano, lo más parecido al estilo de los viejos caballeros y se armó con adarga y lanza. Así salió, sólo, en la primera oportunidad para regresar lleno de golpes y derrotas.

Para su segunda salida, ungido de caballero, se hizo acompañar, mediante la seducción, no engaño, pues la imaginación y bellos sueños de Don Quijote, no daban para eso, por Sancho Panza, mediante una oferta bastante tentadora. En el mundo irreal, imaginativo de Don Quijote, hizo falta, quizás en él, de manera instintiva, pero bien calculada por Cervantes, alguien que viese el mundo real y midiese con mediana precisión el movimiento. Por esto Cervantes crea a Sancho y de Don Quijote, lo hace su escudero, mirón de oficio y acompañante. En la obra de El Quijote, hay entonces dos lecturas, la idealizada del caballero andante de La Mancha, enderezador de entuertos, pensando en su Dulcinea del Toboso y la verdadera de Sancho. Donde don Quijote ve castillos pomposos, damas vestidas de lujo y resplandecientes, Sancho mira tabernas oscuras, de paredes destruidas, pisos cubiertos por el mugre y mujeres cubiertas por la pobreza, la tristeza y la taciturnidad.

El mundo de hoy está más enredado que en los tiempos de Don Quijote, cada quien tiene el enredo que le corresponde, lo asume, le sea fácil o difícil a ambos, pues cada individuo y tiempo, el pasado y presente, se sea Don Quijote o Trump, asumen sus propias realidades; estas son diferentes y ellos también.

Pero es curioso como Don Quijote, escogió a un campesino analfabeta para que le hiciese de escudero que, aparte de servirle como demandaban las reglas, solía leerle lo acontecido de manera distinta a como lo había hecho el caballero andante, una manera de Cervantes, de mantener el contacto, el contraste, entre el mundo imaginado por aquel curioso personaje y la realidad, leída, de manera simple, por Sancho, un hombre no atado a intereses ni grupos que pudieran desviar la buena fe del personaje a quien empezó a servir de escudero. Una vaina que en la literatura se volvió trascendente. El "Manco de Le Panto", creó al loco de La Mancha, un intelectual, acucioso, pero le puso un campesino analfabeta atrapado por la realidad.

Trump, llega por segunda vez a la presidencia de EEUU y se halla que el mundo, no sólo ha dado más vueltas, tantas como para haber cambiado muchas cosas, lo que él bien sabe y lo sabemos todos, desde que Biden lo sacó de la Casa Blanca, sino que el enredo es mayor, de cuando terminó su primer período. Los países cuyas economías han crecido velozmente y ahora son más fuertes que antes y que hasta sólo por eso mismo, en EEUU, se les tiene como enemigos, los percibe el nuevo "Loco de Lepanto", no como molinos de viento o "patotas" de caminantes, hasta con curas en el medio, que se hallan en el camino; hay otra manera de asumirlos, aunque no sea como panas.

Pues el cuadro de ahora para Trump, es más complicado y borrascoso, dado que sus aliados, los de antes, de siempre, esos de la UE y la OTAN, no parecen haber crecido y desarrollado músculos, como los enemigos declarados. Y la misma Rusia de hoy, la que ahora está metida en una guerra con Ucrania, que comenzó el 2022, gobernando Biden, es más fuerte que antes, como que su economía ha crecido sensiblemente, cuenta con enormes recursos petroleros, unidad interior y avanzó sustantivamente en materia de armamentos o lo que es lo mismo, cuenta con mayor capacidad ofensiva.

Trump, en su primer gobierno, fue enfático en ablandar las relaciones diplomáticas con Corea del Norte y con el Estado ruso, tanto que hasta quiso ser amigo de Kim Jong - Un y Putin: para eso varias veces habló con ambos, desde lejos, valiéndose de la "calidez" de la tecnología de ahora, que más acerca y hasta personalmente.

Entonces Trump, esta vez sale como "Don Quijote", o mejor queriendo dar esa sensación, pero más bien como el "7 machos", con una lectura supremacista, pese uno está más inclinado a creer que, sólo es puro amago, metiendo la mano a ver que saca y tirando puntas a lo loco, para medir al contrincante, pero también adentro. Pudiera ser entonces que, en verdad, Trump, como dije ya, pareciera Quijote, pero también que sólo está tanteando, pulseando en los espacios, para ver que agarra y le responden. Es decir, más que Quijote, pudiera ser Sancho.

En lo de Ucrania lanza zarpazos, amenaza a Zelensky, hasta le regaña en público, llama desesperadamente a Putin para reunirse y ponerle fin a la guerra, para luego a última hora cambiar el drama, apaciguarse con el ucraniano y no amenazar, porque hasta allá no llega, sino cambiar el tono ante el ruso.

Con respecto a Venezuela, dado los motivos que sobran, que no son inventados, pues los gobernantes deben pensar a corto y largo plazo, táctica y estratégicamente, envía a Grenell a conversar con Maduro, no sólo por unos presos y migrantes, sino por algo más. Pero de repente, se para, comienza como las fieras a rasguñar el piso con las patas traseras buscando donde afincarse para dar un salto y caer sobre la presa codiciada. Y, uno le percibe, como si hubiese cambiado de actitud o aquel Quijote que a la realidad evade y en su primera salida no tiene escudero de verdad, el que fue Sancho posteriormente.

Y descubre ahora, como muy avanzado el tiempo y el fenómeno, que la diáspora de antaño, exacerbada con la generada en Venezuela para tumbar al gobierno sin lograrlo, se volvió contra ellos; pues el modelo no puede ya absorber tanta mano de obra, pese sea barata y acumulan más pobreza.

Resulta que después de la primera salida, de los primeros días, antes de asumir la presidencia y hasta después, Trump-Quijote de ahora, actúa y habla como si fuese un loco o, como decíamos en Cumaná, "haciéndosela y hasta de pendejo", al regreso también "buscó" o le encasquetaron su escudero. No porque necesitaba, como el de La Mancha, quien lo equilibrase y narrara al revés, más que como una manera de conectarse con el lector, dejar constancia de lo que en verdad acontecía, pues la narrativa de Cervantes no parecía suficiente, sino porque lo obligan sus fuerzas, que no las tiene todas, y por esto, los acuerdos con los grupos que lo apoyaron dentro del universo republicano, para llegar de nueva a la Casa Blanca y dejar a Kamala Harris con los crespos hechos, "halló" o le pusieron de escudero a Marco Rubio.

Es Marco Rubio un escudero, no a lo Sancho. Pues este o mejor, por respeto al tiempo, aquel de La Mancha, no sólo estaba lleno de amor y sueños infantiles, sino que leía el acontecer con realismo. Los mendigos lo eran de verdad, como lo eran los molinos de viento y los grupos sanos y pacíficos que se hallaban en el camino, las mujeres feas y hermosas. Y por supuesto, los ventorrillos eran eso y no castillos bellamente adornados y ostentosos. El transeúnte solitario, era visto por Sancho como tal, para evitarle a Quijote contratiempos, aunque no lo lograse siempre al instante, sino al final, un individuo pacífico que venía silbando iguanas.

No, Marco Rubio es un escudero cargado de rencores, de aquellos grupos sociales injustamente expropiados por la "Revolución cubana", que ven muy lejos recuperar lo que fue de su familia y sólo les queda la esperanza de vengarse. Y como los cubanos mismos, empezando por quienes gobiernan, leyendo al revés o de embuste, como el Quijote, cree que, en Cuba, gobierna y existe el comunismo. Y no se para en hueso al leer la realidad, no como Sancho, el escudero, sino como Quijote, llena de mentiras insustanciales, pero con la carga de odio y rencor que a él, Marco Rubio, le incubaron desde niño. Aquello del "Manifiesto comunista", "un fantasma recorre al mundo", desde chiquito, a Rubio, le paraba los pelos y el terror se le vino convirtiendo en algo agrio, espeso, pesado y horrendo, en odio.

El escudero de Trump, que no escogió con gusto, como sí Quijote al suyo, en La Mancha, sino determinado por los acuerdos previos, empezó a leerle su cartilla o mejor la que cree hallar en el mundo real, que es la que le sale de sus entrañas. Y entonces Trump que estaba haciendo gala de sus "loqueras" o mejor lo contrario de lo esperado, por la lectura realista que tiene, pese se valga de la fama de loco, tuvo que parar y hasta como cambiar de rumbo, por atender a su escudero. Que no es por él, sino quienes, detrás están. Pues fue advertido, como caballero que es y como tal debe tratársele, si seguía con loqueras y no con el "realismo" de su escudero, no le aprobarían el presupuesto por el deseado, más si los demócratas, por ser lo que son, sus acérrimos enemigos, tampoco se lo aprobarían.

Trump, anda pues como un trompo carretero por los cuatro costados. A sus aliados de la OTAN les pone aranceles como para ahogarlos y hasta cómo para que con él rompan. Lo mismo hace con quienes a Venezuela compren petróleo, entre los cuales hay de sus aliados, que lo hacen porque le resulta más barato. Tira golpes aquí y allá, sabiendo que los de allá, se los devolverán y llegará un momento que, sus aliados que ahora le presionan y leen la cartilla, le permitirán hacer lo que al principio quiso; es decir que su escudero, que no es él sólo, detrás hay muchos muros poderosos, quien por el odio se ciega, inunda las ventanas y el ambiente de una sustancia viscosa que, hasta se le ve lentamente resbalar hasta el suelo, perciba o lea de otra manera y lo deje seguir con sus locuras.



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com      @elidamas

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