Las estafas a cuentas de usuarios del Banco de Venezuela. ¿Cómo entender eso? ¿Y Facebook?

"Siempre sale un tonto

a la calle y quien le agarre

es de él".

Del lenguaje coloquial.

Esta mañana, al levantarme y cumplir con los rituales correspondientes, antes de ir a la cocina a prepararme el café, luego me dirigí, como siempre, a mi biblioteca, donde tengo mi PC, para enterarme de las noticias del momento. Pese las de "sucesos", salvo por alguna circunstancia muy particular , no suelen llamarme la atención, hallé una que sí lo hizo de inmediato; una en la cual, por intermedio de Freddy Bernal, gobernador del Estado Táchira, se informa de la detención de un grupo de personas que venían cometiendo estafas a clientes o cuentahabientes del Banco de Venezuela. La estafa es de tal magnitud que se habla de 10 millones de dólares. Y, de acuerdo a la descripción que se hace en la noticia del tipo de estafa, coincide con anuncios o invitaciones demasiado frecuentes que venían apareciendo, según mi observación, en Facebook. Después de leer esa noticia, hasta ahorita, 11.53 a.m. de la mañana, he hecho tres entradas a la página antes citada y he constatado, hasta ahora que, esas ofertas desaparecieron hoy, pues anoche aún estaban siendo publicadas. Y eran tantas, unas tras otra, que, al entrar a la página, en el pequeño espacio que se abre en la pantalla detenida, aparecían por lo menos dos. Si usted corría hacía abajo, no tardaba en hallar otros, elaborados usualmente con diferentes detalles,

Unos cuantos meses atrás, como cuando revienta la cosecha de mango, y las matas lucen cargadas de frutos y uno comienza a hallar en las calles abundantes conchas y semillas tiradas, empecé a ver y leer ofertas de tarjetas de crédito, créditos por cuenta del Banco de Venezuela, en los espacios de Facebook.

Más que curioso o interesado en intrascendencias, pues esa no es mi escuela, sino por necesitado, siendo un viejo educador jubilado, lo que es suficiente para hablar de mi estado financiero, la primera vez que hallé uno de esos anuncios u ofertas, pisé con el mouse, donde en aquél decía "información", fui llevado a un espacio donde solicitaban los datos que un cuentahabiente maneja para entrar a su cuenta en el Banco de Venezuela, en mi caso, donde el Estado me deposita lo relativo a la jubilación. El único banco donde tengo cuenta. Al sólo mirar aquello, pese mi avanzada edad, entonces tenía 86 años, entendí, sin dificultad alguna que, se trataba de una trampa. Que quienes pusieron esos anuncios y luego siguieron poniéndolos eran unos estafadores.

Viejo zorro al fin, en la primera oportunidad que leí aquella oferta, tentado por las tantas carencias que me dificultan mi vieja vida, después de haberle servido tanto a mi país y con profundo amor, llegué a donde antes dije, cerré esa página y fui directamente a mi cuenta del Banco, hice las maniobras pertinentes en búsqueda de esa información y el banco no me la suministró, lo que me ratificó mi sospecha que aquello era un anzuelo, con una carnada tirada en la calle para cazar moscas.

Por un breve tiempo seguí hallando esas engañosas ofertas en Facebook, más cuando me vi obligado a hacer uso de esa página, con bastante frecuencia, dado que no tengo acceso a X o Twitter, pues aquella me abre dos o tres días y luego se desaparece por largo tiempo. Y empecé a preocuparme que ese tipo de aviso que, para mí era síntoma evidente de un intento de estafa. Y más me llamaba la atención, casi me exasperaba, que el Banco de Venezuela, el Estado, no denunciasen aquello y advirtiesen a los inocentes que hay, tantos que, según como ya comenté, se habla de una estafa que llegó a los 10 millones de dólares. Pero también me incomodaba y me incomoda que la página misma, Facebook, no hiciese nada para evitarlo, como cerrar las cuentas que se dedicaban a aquella "muerte anunciada".

Este servidor que, algo de Quijote tiene, tanto que fui y sigo siendo de esos trompos carreteros, que no se mueven de acuerdo al orden determinado fuera de mis creencias y convicciones morales, por lo que en política, pese haber participado, bien como militante o ciudadano común que, no se limita a observar desde afuera, sino que opina hasta con excesiva frecuencia, pero nunca he llegado siquiera a ser candidato a concejal, viendo lo de las ofertas engañosas y la como indiferencia de quienes aquello debían detener, pensé como dice Simón Díaz, en la bella canción "Mercedes", "algo tenemos que hacer", para salvar a Mercedes, cercada por un caimán que "mide más de una cuadra". Para eso, opté por poner varias veces notas en el propio Facebook denunciando aquello, el intento de estafa y la evidente indiferencia tanto del gobierno, el Banco de Venezuela y los administradores de la página misma.

Yo, pese mi vejez, he podido percatarme como hay tanta gente inocente que se cree avispada. Por ejemplo, hay en la misma página tantas veces nombrada, personas que, pensando yo de la mejor buena fe, hacen o escriben pequeñas cosas, banalidades, carentes de inteligencia, creatividad, sólo con el interés de llamar la atención y atraen más gente que el Quijote, Jorge Luis Borges y hasta García Márquez. Porque la inocencia cunde, tanto que uno nunca deja de asombrarse, pese lo tanto que ha avanzado el modelo y las trampas, por desgaste de los tramposos, se hacen menos habilidosas o menos propicias para el engaño. Más bien pareciera que la angustia y la pereza aumenta el número de cautos y fáciles de pescar. No es este el mar aquel donde, "el viejo" de Hemingway , en "El viejo y el mar", pasó meses sin pescar y cuando logró prender, uno al fin, tuvo que valerse de toda su inteligencia y habilidades, para no terminar él siendo el pescado. Era aquel un mar como más agitado y engorroso.

Antes de cerrar esto he vuelto a entrar en Facebook y constato que, las ofertas que hemos aludido, están desaparecidas, pese anoche mismo seguían apareciendo.

Me cuesta creer que, quienes ponían todas esas trampas en esa página, fueran solamente los detenidos, según la información dada a los medios, por Freddy Bernal. En todo caso, quiero pensar que, se les dejó seguir haciendo aquello, usando Facebook, con la anuencia de la página, para facilitar su captura.

Pero, aparte de reprimir el delito, pareciera mejor evitarlo y no darle espacio. Así como un viejo ya decadente como yo, se percató desde el principio que, esos avisos u ofertas eran un engaño, un intento de estafa, con mayor facilidad y rapidez, debieron hacerlo las autoridades y el medio utilizado y no permitirle hacer tanto daño, como haberles robado, a usuarios de ese banco, la enorme cifra de 10 millones de dólares. ¿Cuántos usuarios del banco, con cuentas esmirriadas como yo, desesperados, ansiosos de un crédito, un bono o de una tarjeta de crédito, fueron víctimas de eso? ¿Quién les resarce del daño?



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com      @elidamas

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